Genómica y semen sexado dejaron de ser tecnologías complementarias para convertirse en el eje de una nueva estrategia reproductiva, capaz de mejorar la eficiencia, acelerar el progreso genético y ordenar decisiones clave dentro del tambo.
Como lo resume Alejandro Marsiletti, socio gerente de Produgenes SRL: “hoy el sexado en vaca ya es una decisión basada en datos, no es no es una apuesta… dejó de ser el futuro. Es hoy la herramienta clave para cualquier sistema”. Esta afirmación cobra vida en la experiencia de Raúl Brizzio, al frente de la empresa familiar Aroma SA. ubicada en Ausonia, Córdoba, con 750 vacas en ordeñe; dónde la adopción estratégica de semen sexado en vacas en lactancia, combinada con la precisión de la genómica, está marcando un antes y un después.
De la cautela a la confianza: la década que cambió el semen sexado
Hace 12 años, cuando Aroma SA comenzó a utilizar esta tecnología, su aplicación se limitaba estrictamente a las vaquillonas. “Era toda una revolución”, recuerda Raúl, evocando los desafíos de esa primera etapa. “El manejo requería un cuidado mucho mayor y la diferencia en la tasa de preñez con el semen convencional era un factor que considerar”. Con más de una década de experiencia, Raúl afirma de manera contundente: “hoy el semen sexado tiene la misma preñez que un semen convencional, hasta inclusive en algunos casos es superior”.

Esta paridad en los resultados elimina las dudas del pasado y simplifica las tomas de decisiones. El veterinario Alejandro Arcelus de PRODUGENES, dedicado al asesoramiento y seguimiento postventa asegura que todo lo que ha ido pasando en los Aromos fue acompañado también con los distintos avances en la tecnología del semen sexado. Donde por ejemplo “el nuevo producto 4MHigh Purity tiene un 14 % más de tasa de concepción que la tecnología original y entre en un 96 o 97% de exactitud de género”.
El salto estratégico: rompiendo el paradigma de las vacas en lactancia
Recientemente, decidieron llevar a cabo una experiencia a gran escala, utilizando semen sexado en las vacas productivas. “Descubrimos que la eficiencia era muy buena, no había diferencia con el semen convencional y eso es muy importante” , explica. Los números respaldan su testimonio: “Hay una cosa importante que hemos logrado este año 2025, que es llegar- nos faltan 20 días del mes de diciembre de tactar- con el 88% del tambo preñado en el 2025. Contando estos 20 días, posiblemente logremos 90% del tambo preñado con el 50% de las vacas preñadas en primer servicio, entre vacas y vaquillonas, en todo el rodeo del Tambo. O sea que hemos tenido un resultado reproductivo muy bueno, como no lo habíamos tenido nunca, este año ha sido realmente un resultado muy reconfortante para todo el staff”.
El impacto de esta estrategia es obtener una mayor cantidad de hembras de alta calidad genética, hijas de madres ya probadas como excelentes productoras.
Como señala Raúl: “usar un semen sexado y tener una hija de esas vacas es lograr una buena ternera que después va a entrar en el tambo y va a tener una respuesta muy similar a la de su madre o superior”. Esta avalancha de hembras de alta calidad genética, si bien era el objetivo, presentó un nuevo desafío estratégico: ¿cómo identificar a la élite dentro de la élite?
Genómica: el “Plano de ADN” para construir el futuro del tambo
Lejos de ser una tecnología aislada, la genómica se ha convertido en el complemento del semen sexado, permitiendo una alta selección del rodeo lechero. En Aroma SA, se realizó el genotipado de todas las terneras nacidas en 2025 y 2024 con 1.200 hembras genotipadas dentro del campo. “Esto les permite conocer el potencial genético de toda su reposición desde una edad muy temprana. A partir de esta información, aplican un sistema de “chromosomal mating” o apareamiento por ADN. Este programa informático analiza el perfil genético de cada ternera, identifica sus déficit específicos, ya sea en porcentaje de grasa, proteína o conformación, y le asigna el toro que mejor compensa esas debilidades”, asegura Marsiletti.
Este enfoque dirigido por ADN asegura un avance genético más rápido y certero que permite maximizar hembras de elite, precisión genética en la reposición pudiendo destinar las vacas de menor potencial genético a ser inseminadas con razas de carne como es tendencia en EE. UU.
Una inversión a futuro: la lógica económica detrás de la tecnología
Una de las barreras más comunes para la adopción de nuevas tecnologías es su costo inicial, a menudo superior al de los métodos convencionales. Raúl reconoce que la diferencia de precio entre una dosis de semen sexado y una convencional “es importante”, pero para él, no se trata de un costo, sino de una apuesta calculada por la calidad futura de su rodeo. “Es una inversión que estás haciendo a tiempo futuro y que te va a traer un rédito a lo largo de su vida útil. Creo que ahí hay que buscar el análisis importante, no cerrarse solamente en que la diferencia de costo es importante”.
La eficiencia como destino inevitable
En la última campaña, el establecimiento alcanzó una tasa de preñez de casi el 90% en todo el rodeo, con un impresionante 50% de concepción en el primer servicio. Y lo que es aún más notable: estos logros se consiguieron sin la necesidad de costosos sistemas de monitoreo electrónico, utilizando métodos convencionales de detección de celo como la pintura y la observación. Esto demuestra que la alta tecnología puede integrarse exitosamente en sistemas de manejo bien establecidos. “Estoy totalmente convencido de que ese es un camino de ida”, asegura Brizzio. El caso de Aroma SA demuestra que la alta tecnología reproductiva y genética ya no es una apuesta arriesgada. Es, simplemente, el nuevo estándar para construir el futuro de una lechería más competitiva, predecible y rentable.
Fuente: Revista Nuestro Holando




