Se trata del Armando Caro Figueroa, Ex secretario de Trabajo de Menem. Consideró la reforma laboral libertaria «erosiona el derecho a huelga» y disparó:: «Le pongo un 4».
Armando Caro Figueroa, exministro de Trabajo de la reforma laboral de Carlos Menem (1993-1997) y secretario de Trabajo de Raúl Alfonsín (1984), cuestionó la reforma laboral libertaria y aseguró que se centró en «excesos».
«¿Qué calificación le pone a la reforma laboral de Javier Milei? «Un cuatro. Por lo que le falta y por el exceso innecesario. O sea, la polémica sobre el derecho de huelga que conecta con el malestar ciudadano, que existe porque se recorta un derecho fundamental, me parece que es un abuso. Una exageración», aseguró Caro Figueroa.
En diálogo con FM Milenium, el exfuncionario del menemismo fue lapidario con la ley del oficialismo, aseguró que el tema de la supuesta industria del juicio es «propaganda» y que la reforma está pensada para un proceso que acompañe el crecimiento económico sin despidos y que eso tampoco se va a dar.

Para Caro Figueroa la ley «puede mejorar en el curso, una vez que se abra, si la negociación colectiva, efectivamente, hace caer la ultraactividad, se descentraliza, hay más convenios por empresa, hay más convenios que no solamente actualizan salarios, sino que cambian todo el sistema laboral».
Pero para el exfuncionario del menemismo, la ley tiene algunos inconvenientes graves. «El primero es que erosiona el derecho de huelga y en lugar de remitirse a las circunstancias del comité de libertad sindical, amplía el concepto de servicios esenciales y planea los servicios mínimos en un nivel que equivale tanto como a suprimir el derecho de huelga cuando pone que el 75% de los trabajadores tienen que prestar el servicio. Eso me parece que es la principal debilidad de la ley».
«Y la segunda debilidad que tiene es que la ley está pensada para acompañar un proceso económico de crecimiento sin despidos. Pero lo que la realidad está mostrando es que el proceso de crecimiento va a ir lento, va a llegar seguramente, pero de modo lento. En cambio, los despidos colectivos, por causas económicas, van a ir mucho más rápido. Y para este tipo de casos, la reforma no dice absolutamente nada», planteó.



