
No obstante, recuerda que México importa grandes volúmenes de bienes intermedios, especialmente componentes electrónicos que posteriormente se transforman en distintos eslabones de la cadena regional de producción. Esa dinámica evidencia el grado de integración alcanzado entre las industrias tecnológicas de México y Estados Unidos.
En consecuencia, el país no solo participa como exportador de manufacturas, sino también como un eslabón esencial dentro de las cadenas de suministro que sostienen el desarrollo tecnológico de Norteamérica. Esa relevancia explica por qué Washington observa con creciente atención la expansión de empresas e inversiones chinas en territorio mexicano.
Bajo estas condiciones, para Mónica Lugo Aranda, directora de Relaciones Institucionales de Prodensa y exnegociadora del T-MEC, el trasfondo de la discusión va mucho más allá de una simple disputa comercial.
En entrevista con WIRED en Español, señaló que “China abastece buena parte de las materias primas y componentes que utiliza el resto del mundo. Tiene una enorme capacidad de producción y costos muy competitivos, lo que le permitió convertirse en un proveedor indispensable para múltiples industrias”.
La especialista sostiene que la intención de Washington es evitar que esa fortaleza, particularmente visible en sectores tecnológicos, encuentre en México una vía de acceso al mercado estadounidense.
“No solamente existe preocupación por la posible triangulación de mercancías, también preocupa que empresas o capital chino se establezcan en México, produzcan bajo las reglas de origen del T-MEC y desde aquí abastezcan al mercado estadounidense”.
De acuerdo con cálculos de la consultora Savills, hasta 2024, México había captado 17% de las inversiones chinas destinadas a Norteamérica. Para Estados Unidos, este crecimiento representa un desafío para sus objetivos de fortalecer la manufactura interna y, al mismo tiempo, contener el avance económico y tecnológico de China.
¿Cuánto más deberá ceder México?
Lugo señala que todavía es pronto para determinar qué condiciones impondrá Estados Unidos durante el proceso de revisión del T-MEC con miras a mantener vigente el acuerdo durante los próximos 16 años. Sin embargo, considera que la atención estadounidense podría centrarse en industrias consideradas estratégicas para la próxima generación tecnológica.
Entre ellas destacan los sectores vinculados con insumos como el cobre y el aluminio, materiales indispensables para actividades como la fabricación de semiconductores, la industria aeroespacial, los dispositivos médicos, el transporte, la movilidad, la electrónica, los electrodomésticos “y, en general, todos aquellos sectores relacionados con la seguridad nacional y el desarrollo tecnológico”, precisó.




