Se trata de Divaflo SRL, la empresa que controla Solo Empanadas, Morita, Kiosco de Empanadas y Fábrica de Pizzas. La firma reconoció que ya no puede afrontar regularmente sus obligaciones. Tiene más de 160 franquicias y más de 100 empleos directos y muchos más indirectos.
Solo Empanadas supo ser uno de los fenómenos comerciales más recordados del boom low cost de comienzos de los 2000. La marca sobrevivió a una primera crisis, volvió al mercado con nuevos dueños y llegó a construir una de las redes de franquicias gastronómicas más grandes del AMBA. Pero ni siquiera ese modelo escapó a la combinación de recesión, deuda y caída del consumo.
De hecho, la Justicia abrió el concurso preventivo de Divaflo SRL, la empresa que controla Solo Empanadas, Morita, Kiosco de Empanadas y Fábrica de Pizzas, luego de que la firma reconociera que ya no puede afrontar regularmente sus obligaciones.
Según consignó IProfesional, el proceso tramita en el Juzgado Civil y Comercial de San Martín y fue presentado como un gran concurso, por el volumen del pasivo, la cantidad de acreedores y la dotación de personal.
En la presentación del concurso, Divaflo reconoció que su activo corriente asciende a $2.382 millones, mientras que el pasivo alcanza los $5.334 millones, lo que deja un desequilibrio patrimonial de $2.952 millones.

La situación financiera se agravó además por el peso del endeudamiento. La empresa acumula 230 cheques rechazados por más de $1.000 millones y mantiene deudas bancarias por $3.845 millones.
Según detalla en el expediente judicial, la compañía abastece actualmente más de 160 franquicias, cuenta con una planta industrial en Villa Lynch, una red logística propia con vehículos refrigerados para distribuir la producción y más de 100 empleados directos, además del entramado de franquiciados y proveedores que dependen de su actividad.
La historia tiene una ironía. Solo Empanadas ya había atravesado un concurso preventivo en 2009, después de haber sido una de las grandes precursoras del negocio de las empanadas low cost en la Argentina. Nacida en 1999, de la mano de Alejandro Correa Mesones, Pablo Fuentes y José Mario Remón, la cadena revolucionó el segmento con una propuesta de precios bajos cuando ese modelo recién empezaba a ganar terreno.
Su campaña de las recordadas empanadas bailarinas la convirtió en un fenómeno de marketing mucho antes de la era de las redes sociales. El modelo de franquicias impulsó una rápida expansión hasta alcanzar unas 50 sucursales, con proyectos para desembarcar en Ecuador, México y España. Pero el boom perdió fuerza y la empresa original terminó en concurso, mientras la sociedad que desarrollaba las franquicias finalmente quebró.
Años después, la marca fue rescatada por Divaflo SRL, que la incorporó al grupo gastronómico integrado también por Morita, Kiosco de Empanadas y Fábrica de Pizzas. La apuesta volvió a ser la misma que había convertido a Solo Empanadas en un caso de éxito: crecer mediante franquicias, abastecer toda la red desde una planta industrial centralizada y competir con una propuesta de precios accesibles. El plan funcionó durante varios años y permitió reconstruir el negocio hasta transformarlo nuevamente en uno de los principales jugadores del segmento.
Ahora, casi una década después de ese regreso, la empresa vuelve a recurrir a la Justicia para intentar evitar la quiebra. El juez fijó el 14 de septiembre como fecha límite para la verificación de créditos y otorgó a la compañía plazo hasta el 1 de julio de 2027 para negociar un acuerdo con sus acreedores durante el período de exclusividad. Si logra reunir las mayorías previstas por la Ley de Concursos y Quiebras, podrá reestructurar su deuda y continuar operando. Si no, una de las marcas que ayudó a popularizar las empanadas baratas en la Argentina volverá a enfrentar el mismo escenario del que había logrado salir hace más de una década.



