
La genética aplicada a la producción animal, el bienestar de los rodeos y la sostenibilidad ambiental serán los pilares de la ganadería del futuro. Así lo afirmó el Dr. István Komlosi, director del Instituto de Ciencia Animal, Biotecnología y Biodiversidad de la Universidad de Debrecen (Hungría), durante una entrevista realizada por las organizaciones europeas European Livestock Voice (ELV) y European Federation of Animal Science (EAAP).
La entrevista forma parte de las acciones de comunicación impulsadas por Realidad Ganadera, una campaña en defensa del valor de la producción pecuaria en la que participa CONAFE junto a otras entidades del sector.
Especialista en selección genética, Komlosi explicó cómo las nuevas estrategias de cría permiten mejorar la salud y el bienestar animal, disminuir la necesidad de tratamientos farmacológicos y reducir la huella ambiental de los sistemas productivos.
Según el académico, la bioseguridad constituye la primera línea de defensa frente a las enfermedades. Mantener estrictas condiciones de higiene, controlar el movimiento de los animales y garantizar ambientes adecuados son medidas que permiten prevenir problemas sanitarios y reducir costos productivos.
A ello se suma el desarrollo de la ganadería de precisión, basada en sensores y herramientas digitales capaces de monitorear el comportamiento de los animales y detectar de manera temprana posibles afecciones. Estas tecnologías permiten intervenir antes de que los problemas se agraven y disminuyen la dependencia de medicamentos de uso rutinario.
Como ejemplo del potencial de la genética aplicada a la sanidad animal, Komlosi mencionó el programa canadiense “Immunity Plus”, que selecciona reproductores con características genéticas asociadas a sistemas inmunológicos más robustos. Los resultados muestran que la descendencia requiere menos tratamientos sanitarios, evidenciando cómo la mejora genética puede convertirse en una herramienta clave para la prevención de enfermedades.
El especialista también se refirió a uno de los mitos más frecuentes en torno a la producción ganadera: el uso de hormonas de crecimiento. Recordó que estas sustancias están prohibidas en la Unión Europea desde 1981 y aseguró que el mayor crecimiento observado en los animales modernos responde principalmente a décadas de selección genética y a una nutrición cada vez más precisa.
“Hoy es posible estimar el potencial genético de un animal pocos días después de su nacimiento gracias a las herramientas genómicas”, explicó. Paralelamente, los avances en nutrición permiten formular dietas equilibradas con aminoácidos, minerales y vitaminas que favorecen un crecimiento eficiente y saludable.
Para Komlosi, el bienestar animal también puede observarse directamente en el campo. En su experiencia docente, enseña a sus estudiantes a evaluar primero la limpieza de las instalaciones, luego la calidad de la alimentación y, finalmente, el estado general de los animales. Un pelaje brillante, ojos saludables, animales activos y con comportamientos normales son indicadores visibles de bienestar.
En materia ambiental, el investigador destacó que los programas de mejoramiento genético incorporan cada vez más variables relacionadas con la eficiencia en el uso de los recursos y la reducción de emisiones. Entre ellas mencionó el Índice de Consumo Residual de Alimento (RFI, por sus siglas en inglés), utilizado para identificar animales capaces de producir más utilizando menos alimento.
Además, señaló que algunas empresas ya combinan la selección genómica con el monitoreo de emisiones de metano, mientras que distintos equipos de investigación trabajan en el desarrollo de forrajes que contribuyan a disminuir el impacto ambiental de la actividad.
En este contexto, Komlosi sostuvo que la mejora genética moderna ya no busca únicamente incrementar la productividad. También apunta a lograr animales más sanos, sistemas más eficientes y una producción alineada con los objetivos de sostenibilidad. “Un animal bien manejado es un animal más sano, que requiere menos medicamentos y genera una menor huella ambiental”, resumió.
Fuente: Revista Frisona



