Senasa elaboró una lista de recomendaciones para enfrentar el calor y proteger el ganado.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) recordó a productores ganaderos las medidas para reducir los efectos del estrés calórico en el ganado bovino. “El estrés es una respuesta adaptativa, que permite a los animales hacer frente a desafíos ambientales como los cambios de temperatura”, indicaron desde la organización.
¿Cómo afecta?
“Los animales tienden a reducir su actividad física e ingesta de alimentos; la frecuencia respiratoria aumenta, el jadeo, la salivación y el consumo de agua; buscan espacios con sombra”, detalla el SENASA. El efecto del estrés calórico no se limita al bienestar animal, sino al rendimiento de la producción, la pérdida de peso, el deterioro reproductivo y el aumento del riesgo de enfermedades y de mortalidad.
El ganado de carne necesita una provisión de sombra de árboles, ya que no solo disminuye la radiación, sino que se produce menor temperatura del aire por la evaporación desde las hojas.
Alimentación
Otro factor es que un bovino adulto consume, por día, 7% de su peso vivo en agua. Eso conlleva que debe proporcionarse una hidratación fresca, abundante y limpia, con bebederos accesibles y cerca del ganado. No hay que descuidar el consumo abrupto de agua luego de períodos de privación, ya que puede desencadenar un cuadro de intoxicación con signos nerviosos.
La alimentación, en producciones de engorde a corral, deberá administrarse entre el 30 y 40% de la ración por la mañana y el resto por la tarde, con un incremento del porcentaje de fibra en la dieta.




