

Celulosa Argentina registró una fuerte reducción de sus pérdidas durante el trimestre terminado el 31 de agosto pasado, acompañada por un aumento de la producción y las ventas respecto del mismo período del ejercicio anterior.
Los resultados, informados por la compañía en un documento fechado el 9 de octubre y publicado en la web de la Comisión Nacional de Valores (CNV), muestran una mejora de los indicadores económicos e industriales después de la crisis que provocó la paralización de sus fábricas durante el 2025.
Según el balance, la empresa registró una pérdida integral de $14.196,2 millones, frente a los $109.432 millones que había perdido durante el mismo trimestre del ejercicio anterior.
La diferencia representa una reducción del 87% del resultado negativo interanual, equivalente a $95.235,8 millones.
La mejora también aparece en los indicadores comerciales ya que sus ventas netas alcanzaron $40.926,7 millones, con un crecimiento interanual del 129%, considerando pulpa de mercado, papeles para impresión y escritura, papel de embalaje y tissue.
La producción acompañó esa evolución y durante este trimestre fabricó 22.654 toneladas de papeles para impresión y escritura, papeles tissue y pulpa de mercado de eucaliptus, volumen que representa un incremento del 288% frente al mismo período del año anterior.
El dato contrasta con lo que sucedió durante buena parte de junio y la totalidad de julio y agosto de 2025, cuando sus plantas productivas permanecieron inactivas.
La recuperación después de la parálisis
De hecho, los resultados publicados ahora tienen como antecedente la crisis financiera que atravesó Celulosa el año pasado, cuando las dificultades para sostener el capital de trabajo y cumplir sus compromisos terminaron afectando la continuidad de sus fábricas de Capitán Bermúdez, en Santa Fe, y Zárate, en la provincia de Buenos Aires.
El 30 de julio de ese año, la compañía comunicó oficialmente que ambos establecimientos se encontraban inactivos, con actividades limitadas a tareas destinadas a preservar las instalaciones.
La situación financiera derivó posteriormente en la decisión de solicitar la apertura del concurso preventivo, tras una reunión de su Directorio que resolvió presentar este pedido el 1° de septiembre de 2025, en los términos de la Ley 24.522, de concursos y quiebras.
El proceso judicial fue abierto 24 días después y en el mismo período también se produjo el cambio de control de la compañía, con el ingreso del empresario Esteban Nofal como principal accionista.
A partir de esa modificación, Celulosa retomó sus operaciones industriales a fines de octubre de 2025 y mantuvo sus plantas funcionando de manera continua hasta mediados de mayo pasado, con excepción de unas paradas programadas.
Durante esos meses, los volúmenes producidos aumentaron junto con las ventas y según el balance, las fábricas alcanzaron niveles de eficiencia calificados como aceptables y la empresa consiguió recuperar presencia comercial entre sus clientes.
La energía condiciona la continuidad
De hecho, la mejora productiva registrada durante el trimestre cerrado en agosto se consiguió pese a nuevas dificultades operativas que comenzaron a manifestarse desde mayo.
Ese mes, Celulosa informó que sus plantas trabajaron de manera intermitente debido a restricciones en el suministro de gas natural y dificultades para conseguir madera, dos insumos necesarios para mantener la continuidad industrial.
La compañía explicó que sufrió cortes de gas durante períodos prolongados, incluso contando con un contrato de suministro en firme.
Para compensar las interrupciones debió recurrir a combustibles alternativos, entre ellos GNL y fuel oil, cuyos mayores precios incrementaron los gastos de producción.
Según el Directorio, el traslado hacia los grandes consumidores del sobrecosto de las importaciones de gas natural licuado, junto con el aumento de los precios internacionales asociado al conflicto en el Golfo Pérsico, afectó la estructura de costos industriales.
A pesar de esas dificultades, Celulosa informó que pudo abastecer la demanda de productos durante el trimestre y que a partir de septiembre, las restricciones comenzaron a disminuir.
De todos modos, la compañía también identificó otro riesgo para la continuidad industrial y que se vincula a las previsiones meteorológicas asociadas con El Niño, que anticipan abundantes precipitaciones en las regiones proveedoras de madera y podrían dificultar su extracción y transporte.
Más ventas con menores márgenes
En el caso de la recuperación de la producción evidenciada en el último trimestre informado, la compañía explica que se desarrolló en un mercado local que todavía presenta dificultades, particularmente en los segmentos vinculados con el consumo.
Celulosa reconoció que la demanda de papeles para impresión y escritura continúa deprimida, con volúmenes inferiores a los que considera correspondientes a un contexto económico normalizado.
La empresa compensó esa situación mediante un mayor volumen de exportaciones, lo que permitió sostener las ventas y alcanzar una combinación más equilibrada entre productos y destinos comerciales.
Sin embargo, la compañía señaló que las operaciones externas generan márgenes de contribución más acotados que las ventas destinadas al mercado argentino.
De acuerdo con el informe, una eventual recuperación de los sectores vinculados al consumo podría incrementar la participación del mercado interno y mejorar la rentabilidad del negocio.
El concurso limita el financiamiento
Pero a pesar de los datos alentadores, la recuperación industrial y comercial de la empresa todavía convive con las restricciones derivadas del concurso preventivo de acreedores.
La situación concursal continúa condicionando su acceso a nuevas fuentes de financiamiento, según reconoce la propia compañía en la información complementaria correspondiente al trimestre.
Actualmente, las principales herramientas financieras de corto plazo disponibles para administrar la liquidez se concentran en operaciones de descuento de valores.
El Directorio advirtió que los costos financieros asociados con esas operaciones permanecen elevados y que la situación financiera continúa siendo uno de los factores que condicionan la administración del capital de trabajo, necesario para mantener la actividad industrial y garantizar el abastecimiento de insumos.
La mejora avanza a distinta velocidad
El balance trimestral también deja una radiografía de las otras sociedades vinculadas a Celulosa Argentina y muestra resultados diferentes a los registrados por la principal papelera.
En el caso de Casa Hutton, dedicada a la distribución y comercialización de papeles, cartulinas, cartones, maderas e insumos gráficos, registró ventas netas por $3.327 millones, frente a $3.811,7 millones del período comparable, una disminución que la compañía informó en el 14%.
La sociedad todavía presenta rentabilidad negativa, aunque consiguió mejorar el indicador informado desde -36% en el mismo trimestre del ejercicio anterior hasta -17% durante el período terminado en agosto.
Además, acumulaba resultados negativos por $12.685,1 millones y registraba un patrimonio neto negativo de $125,6 millones al cierre del trimestre.
Con respecto a Forestadora Tapebicuá, presenta una situación diferente ya que su planta industrial permanece paralizada desde el 11 de agosto de 2025, después de que la caída de la demanda y el incremento de los costos de producción consumieran su capital de trabajo.
La empresa se presentó en concurso preventivo el 23 de diciembre de 2025 pero la apertura judicial del proceso fue dispuesta el 19 de febrero pasado ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 14, Secretaría N.º 27.
Posteriormente, el 1° de julio, el juez dispuso la intervención plena de la sociedad y designó como interventora a María Anahí Cordero, desplazando a los integrantes del órgano de administración hasta el 23 de octubre próximo.
El documento también señala que Forestadora se encontraría comprendida dentro de la causal de disolución prevista en el artículo 94, inciso 5, de la Ley General de Sociedades, dentro del contexto y las implicancias de su concurso preventivo.
En tanto, en Uruguay, Fábrica Nacional de Papel, Fanapel, mantuvo prácticamente estable el volumen de papel comercializado respecto del mismo trimestre del ejercicio anterior, mientras que la facturación medida en dólares cayó 2%.
La sociedad pudo sostener casi los mismos niveles de venta mediante la utilización de existencias disponibles y la normalización de las entregas de productos provenientes de Celulosa desde noviembre de 2025.
En paralelo, continúa con la venta de activos remanentes de su actividad productiva discontinuada para obtener recursos destinados a cancelar pasivos financieros.



