
La comunidad venezolana en Mendoza atraviesa horas de incertidumbre tras el sismo registrado en Venezuela. Muchos no han podido comunicarse con sus seres queridos.
La noticia del terremoto que sacudió a Venezuela llegó con demora a Mendoza, pero el impacto fue inmediato entre los integrantes de la comunidad venezolana radicada en la provincia. Astrid Ibáñez, oriunda de Anaco (estado Anzoátegui), se enteró del sismo unos 40 minutos después de ocurrido, cuando comenzaron a circular mensajes y videos en redes sociales.
Ibáñez tiene familiares en Caracas, una de las ciudades donde el terremoto se sintió con mayor intensidad y donde se reportaron evacuaciones y daños estructurales. “Supe que estaban bien por una prima que pudo comunicarse, pero fue un primer y único contacto. Desde el miércoles no tenemos novedades. No hay señal y están incomunicados”, declaró.
Según relató, la falta de comunicación afecta a gran parte de la comunidad venezolana en Mendoza. “Hay mucha gente desesperada porque no sabe nada de sus familiares. No han podido contactarse y son conscientes de que hay edificios destruidos y personas atrapadas. Es mucha la preocupación”, afirmó. Agregó que “nadie tiene información. Hay muy poca información y prácticamente no existen canales oficiales que permitan saber qué está pasando con cada familia”.
Ibáñez emigró de Venezuela debido a la crisis económica y social. Vivió primero en Trinidad y Tobago y luego se reunió con su esposo e hijos en Argentina. Actualmente reside en Mendoza, donde su esposo trabaja en una bodega de Los Haroldos y ella desarrolla un emprendimiento infantil y de maquillaje artístico. “Mendoza nos abrió las puertas y estamos agradecidos. Tenemos una mejor calidad de vida, más posibilidades de acceder a documentación y una gran aceptación”, sostuvo.
En las últimas horas, los grupos de WhatsApp y las redes sociales se han convertido en espacios de consulta permanente entre los venezolanos en Mendoza, que intercambian información y esperan noticias de sus familias. “Lo más duro es no poder comunicarse. No saber. Esa es la angustia que estamos viviendo muchos venezolanos en Mendoza”, concluyó Ibáñez.



