En sistemas robotizados, el alimento balanceado peletizado es la llave para dosificar nutrientes y acompañar cada etapa productiva. La estabilidad del suministro y la calidad de los insumos son fundamentales para el éxito.
En el marco de la jornada Tranqueras Abiertas – Full Day en el tambo Don Ino, en Ordóñez (Córdoba), Rodolfo Gonsolín, Director del Departamento Técnico de Conecar, analizó los desafíos y oportunidades de la nutrición en los sistemas de ordeño robotizado, una tecnología que gana terreno en Argentina.
Gonsolín explicó que el robot de ordeño, más allá de automatizar la extracción, es una herramienta de precisión nutricional. “Es una oportunidad de suministrar en forma precisa un alimento balanceado”, afirmó, al tiempo que señaló su principal desafío: “Tener una muy buena calidad del pelet para que sea un suministro correcto”.
Alimentación individual y formulaciones específicas
El sistema permite una asignación individual del concentrado. La vaca, identificada por su caravana, recibe una ración diaria calculada en función de su nivel de producción. “Lee la caravana, dice ‘está produciendo tantos litros, van tantos kilos por día de alimento’”, detalló Gonsolín.
Estas raciones se basan en fórmulas de alto valor energético y proteico, que además funcionan como vehículo para micronutrientes. “Es un vehículo también para dosificar en forma precisa minerales, vitaminas y aditivos”, destacó. El trabajo técnico se centra en lograr un peleteado perfecto (con diámetros de 4 o 6 mm) y una dosificación estable que no falle, en estrecha colaboración con los asesores nutricionales de cada establecimiento.
El nuevo paradigma: medirlo todo
Gonsolín enfatizó que, paralelamente a la automatización, hubo un salto en el control de calidad de los insumos. El foco ya no está solo en la cantidad, sino en parámetros precisos de digestibilidad.
“Argentina va copiando un poco lo que está pasando en los países de primer mundo. La investigación se está bajando a aplicarla en Argentina”, señaló. Cualquier avance nuevo se intenta aplicar “en tiempo y forma”.
El camino de la lechería argentina hacia una mayor automatización no depende sólo de la robótica. Exige un cambio de mentalidad nutricional donde la precisión en la dosificación, la calidad extrema de las reservas forrajeras y la estabilidad de todo el sistema son los pilares para maximizar el potencial de cada vaca en un sistema de ordeño voluntario. La nutrición deja de ser un insumo general para convertirse en una variable de gestión individual y tecnológica.
Reviví la entrevista completa:




