En lechería, el crecimiento sostenido rara vez es producto del azar. Responde a decisiones estructurales, planificación y manejo técnico consistente en el tiempo. En La Oriental, la evolución productiva de los últimos años se apoya en un proceso de modernización orientado a mejorar la eficiencia, ordenar el sistema y trabajar con mayor previsibilidad.
Actualmente el establecimiento trabaja con unas 2.100 vacas en ordeñe —diez años atrás eran cerca de 2.800—. La reducción no implicó pérdida de escala, sino una adecuación a la capacidad real de la infraestructura tras el pasaje de un esquema pastoril con doble ordeñe a un sistema drylot con triple ordeñe diario.
“Buscamos estabilidad en los procesos y una reposición alineada con los animales productivos”, explica Iker Morales, encargado general. La producción diaria ronda los 75.000 litros, con un promedio de 35 litros por vaca en ordeñe. Tras varios años de estabilidad en los indicadores individuales, el último ejercicio mostró un crecimiento cercano al 10%, asociado —según detallan— a un mayor ordenamiento y seguimiento de variables técnicas.

En ese proceso de mejora se incorporaron herramientas de planificación genética, entre ellas el programa GENEadvance de ABS, con el objetivo de trabajar con parámetros medibles y definir una estrategia de reposición más precisa. A partir de allí, la reproducción pasó de un esquema centrado mayormente en semen sexado a una combinación de herramientas que permitió ajustar el número de recrías necesarias y optimizar el destino de las categorías excedentes.
Más allá de las herramientas puntuales, desde el establecimiento destacan que el cambio principal fue metodológico: decisiones basadas en datos productivos y reproductivos, evaluación sistemática de resultados y alineación entre infraestructura, rodeo y objetivos económicos.
El foco continúa puesto en la producción de leche y la venta de vaquillonas preñadas, actividad histórica de La Oriental, aunque con una mirada más integral sobre todas las categorías del rodeo y su impacto en la rentabilidad general.
En un contexto de mayores exigencias financieras y productivas, la experiencia del establecimiento refleja un proceso de ajuste estructural apoyado en información técnica y planificación de largo plazo, donde la genética es una herramienta más dentro de una estrategia más amplia.
Nota elaborada por Tabatha González, Analista de Marketing y Comunicaciones de ABS LATAM.




