
El sociólogo jujeño Juan Guzmán explicó que el número 304 que forma el futbolista al celebrar sus goles corresponde al código postal de Rocafonda, el barrio de Mataró donde creció.
El futbolista Lamine Yamal, jugador de la selección de España, realiza un gesto con los dedos formando el número 304 cada vez que convierte un gol. El sociólogo jujeño Juan Guzmán explicó que ese número corresponde al código postal de Rocafonda, un barrio obrero de la ciudad de Mataró, en Cataluña, donde nació y se crió el deportista.
Según Guzmán, el gesto representa un homenaje a su lugar de origen. «Cada vez que marca un gol festeja con sus dedos el número 304, que es el código postal de Rocafonda. Para mucha gente ese barrio fue estigmatizado, pero Lamine nunca tuvo vergüenza de su origen», afirmó el sociólogo.
El especialista sostuvo que el gesto pone «la periferia en el centro de la escena mundial», ya que millones de personas se preguntan su significado y, al buscar la respuesta, conocen la historia del barrio marcado por la inmigración y la diversidad cultural.
Guzmán destacó que, pese a su éxito, Yamal recuerda sus raíces. «Puede disfrutar de todo lo que disfruta cualquier joven de 18 años, pero ese brillo comercial no diluye sus orígenes», indicó. El futbolista suele mencionar en entrevistas el esfuerzo de su familia, especialmente de su madre, que emigró embarazada a los 16 años.
El sociólogo también señaló que el Mundial refleja una transformación social. «Las canchas dejaron de ser un lugar donde solamente se juega al fútbol. Hoy también muestran lo que está pasando en nuestras sociedades», afirmó. Mencionó que muchas selecciones están integradas por hijos de inmigrantes o refugiados.
Además, Guzmán observó en Yamal una expresión de masculinidad distinta. «Cuando dice que juega para darle una mejor vida a su hermano y habla abiertamente del amor que siente por él, está mostrando otra manera de ser futbolista», explicó.
Para el especialista, figuras como Yamal demuestran que el fútbol no puede analizarse solo desde el resultado. «Los futbolistas hoy también hablan de identidad, de racismo, de migraciones y de las historias de las familias que hicieron posible que ellos llegaran hasta donde están», concluyó.



