
Arriba a la izquierda se observa a dos jovencitos caminando abrazados, sonrientes, enamorados. Él ya no necesita presentación: Lionel Messi. Ella, todavía sí: Antonela Roccuzzo. Se trata de la primera imagen de la que será la pareja más famosa del mundo. Bien abajo, otro fota recortada: Gastón Gaudio conversa con Juana Viale. Segundo noviazgo al descubierto y a escasos centímetros de distancia.
Sin embargo, esa tapa de Paparazzi del 26 de febrero del 2009 le perteneció casi por completo a Amalia Granata. En la producción exclusiva, la modelo —ahora legisladora— posa al aire libre y en ropa interior, con el número de la cuenta de su caja de ahorro pintado en una pierna. A su lado hay una instantánea del Ogro Fabbiani jugando en River: Granata le exigía al —por entonces— futbolista que le depositara la cuota alimentaria de su hija Uma, de apenas un año.
La foto de Granata es tan grande que su cabeza incluso oculta las últimas letras del nombre de la revista. Pero no alcanza a esconder lo que se asoma en otra ventana, como se llama en la jerga a los temas secundarios de una portada: la foto de David Nalbandian con una artista muy conocida en el espectáculo. Se lee: «En Gualeguaychú, el tenista top visitó el cabaret de la travesti Pequeña Pe. ¡Qué noche!».
Aquella edición de la revista salió a la venta, lo dicho, el jueves 26 de febrero. Tan solo un día más tarde, el viernes 27, Pequeña Pe apareció muerta en su casa de Entre Ríos. Fue su novio, el remisero Miguel Horisberger, quien encontró su cuerpo en la habitación donde dormían juntos, y dio aviso a la Policía. Así lo declaró en la Justicia.
Pero las dudas y las sospechas comenzaron de inmediato. Y aunque pasaron 17 años y el caso está cerrado, la familia de Pequeña Pe todavía las mantiene.
EL DESTINO FATAL DE UNA ARTISTA CONDENADA AL ÉXITO
A sus 27 años, Pequeña Pe —Mario Alberto Atum solo en el DNI— ya tenía un lugar ganado en el escenario teatral argentino, con una carrera en franco ascenso. Venía de brillar en Más loca que una vaca, una obra de la Calle Corrientes encabezada por Tristán y Adriana Salgueiro: la había convocado el propio Gerardo Sofovich.
Además, y muy a su pesar, había sido protagonista de un escándalo mediático cuando la prensa la vinculó sentimentalmente con Pablo Goycochea: salieron antes de que el odontólogo se convirtiera en la pareja de Florencia De La V.
Si bien su futuro estaba en Buenos Aires, en Gualeguaychú —su ciudad natal— Pequeña Pe era una verdadera estrella. Desfilaba en los carnavales y tenía un show estable en El Ángel, la disco que frecuentaban muchas celebridades que estaban de paso por la ciudad. Por esa razón fue fotografiada aquella noche junto a Nalbandian, aunque el deportista no fue el único famoso en pedirle que posaran juntos: la vedette era la gran atracción del lugar.
De acuerdo al testimonio de la familia de Pequeña Pe, Horisberger —con quien la vedette convivía— no lograba asimilar su profesión. Tampoco su exposición, ni las notas en los medios; ni hablar de las fotos con los famosos: según los Atum, estaba atrapado por sus celos, al punto que no lograba manejarlos. La relación amorosa era, cuanto menos, tóxica.
La mamá de Pequeña Pe siempre sostuvo que la artista no se había quitado la vida: «No se suicidó, la suicidaron», afirmó una y otra vez, en cada entrevista que le hicieron. Además, intentó hablar con Horisberger, pero el hombre nunca le concedió esa oportunidad. Gladys mantuvo su acusación hasta su propia muerte, que ocurrió apenas un año después de la desgarradora partida de su hija.
«Yo no entiendo por qué la mamá de la Pe, la mamá del amor de mi vida, inventó semejante cantidad de cosas —declaró Horisberger en Paparazzi, en marzo del 2009—. Conociendo el físico y la fuerza de la Pe, no se hubiera dejado hacer nada: ella se hubiera resistido. Y era una persona de 1,90, con un físico grande. Tengo una teoría: la Pe nunca superó la muerte de su papá. Yo creo que soy inocente«.
El 19 de junio de 2014, el juez Arturo Exequiel Dumón decidió el sobreseimiento de Horisberger, quien en un principio había sido imputado por homicidio simple. La Justicia determinó —tras la investigación— que Pequeña Pe se quitó la vida ahorcándose.
Pero los Atum jamás aceptaron el fallo.
Y a Horisberger nunca más se lo vio por Gualeguaychú.



