Alberto Patiño reunió dirigentes de 8 provincias y acelera el armado de su lista alternativa para ir por el control de la UTA. Ya tiene respaldo de delegados hasta de líneas emblemáticas de oposición como la 60. Varios dirigentes nacionales podrían sumarse a la movida porque entienden que el quiebre entre Roberto Fernández y las bases es definitivo y podría haber más fugas de peso.
Alberto Patiño, el actual Secretario de Organización de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), acelera la construcción de una alternativa para ir a disputar en las urnas el control de la organización que representa a los choferes de colectivos de todo el país. Se trata de una construcción que busca asentarse en delegados de base de todo el país, plantear una renovación en el gremio que comanda, con muchos problemas, Roberto Fernández e imprimirle una impronta más cercana a los trabajadores.
Por su rol, Patiño mantiene vínculo con los delegados de todas las empresas de la actividad hace 8 años. Es el encargado de garantizar las elecciones de base y de que haya representación en los lugares de trabajo. Esa experiencia le da un plafón para asentar su poder de fuego en una capilaridad territorial difícil de igualar. También mantiene vínculos y relación con los gremios de perfil más combativo como los que orbitan en torno al Frente de Sindicatos Unidos.
«Hoy el secretariado nacional está partido. Apenas son 5 los dirigentes que responden a Fernández y casi no tienen llegada a los trabajadores. Se rompió la relación entre Fernández y los trabajadores y nadie se anima a ir a pedirles un voto para él», le dijo a InfoGremiales una importante fuente que está en la construcción opositora.
El armado de Patiño ya reunió a representantes de 8 provincias que están dispuestos a ser parte de una alternativa. «No quieren más a Fernández. Esa es la única condición», explicaron. Tan fuerte es la idea de renovación que hasta lograron sumar a históricos opositores a la conducción del sindicato como son los delegados de la combativa Línea 60.

Todavía no hay fecha definida para la contienda electoral. Fernández, de 82 años, se niega a dar un paso al costado y puso a su esposa Silvia Antonia Bevk a cerrar la nómina del oficialismo. Bevk también administra la obra social sindical, en crisis desde hace bastante tiempo, pero en la que hay contratados a sueldo otros familiares de la pareja. Eso lo constató la Superintendencia de Servicios de Salud en una inspección sorpresa a la institución.
El temor de varios es que busquen esconder la elección y se encaminen a debilitar aún más el gremio con una elección amañada. Fernández asumió en 2008 el control de la poderosa organización sindical y desde entonces su retroceso fue sostenido. Primero perdió en la práctica el control del subterráneo porteño a manos de los Metrodelegados. Luego el manejo de todo el Grupo Dota a manos de Miguel Ángel Bustinduy, quien fuera su retador y protagonista de una cinematográfica toma de la sede de la institución.
Varios esperan más definiciones. Es que a la debilidad estructural que por estas horas encuentra Fernández, en medio de paritarias eternas sin resolver y con choferes que no logran cobrar sus salarios en tiempo y forma, podría sumarse un nuevo revés. Muchos apuntan a la inminente salida de uno de los dirigentes de la conducción de mayor peso por su construcción personal y por su rol. Viene hablando con Patiño desde hace semanas pero todavía no tomó estado público su salto a la oposición. Podría ser un golpe certero y un mensaje muy potente para los que todavía dudan.
Quienes siguen de cerca el desarrollo del gremio aseguran que ese movimiento interno, estratégico para las aspiraciones el oficialismo, podría generar un efecto dominó determinante. Implicaría que la abrumadora mayoría de quienes traccionaban sufragios de las bases abandonen el oficialismo y se embarquen en una lista de refundación.



