

Crece una conversación entre empresarios que rodean al gobierno de Javier Milei, aunque entre bambalinas y en la que todos cuidan el secreto: se intensifica la preocupación y el malestar por la escalada de confrontación verbal del Presidente contra periodistas, medios de comunicación y dirigentes críticos. La preocupación del “círculo rojo” consiste en que los insultos, muchos escatológicos, además de ser chocantes, impiden, postergan y obstruyen posibles negocios e inversiones futuras.
Según pudo confirmar iProfesional con decenas de fuentes empresariales que piden reserva de su nombre, no sólo preocupa la confrontación sino el grado de virulencia y de insultos escatológicos y malas palabras.
No lo consideran normal y se sorprenden de que Milei pasa días enteros escribiendo en sus redes, especialmente en X, contra todos sus críticos de la prensa. El diagnóstico que se repite puertas adentro de algunas de las principales empresas es que los insultos no ayudan, generan ruido y pueden terminar afectando la confianza que el Gobierno necesita para atraer inversiones.
“Hay malestar y preocupación entre los empresarios más cercanos”, resumió uno de los consultados de una empresa de servicios. “Es algo que se habla hacia adentro de nuestras empresas y entre directivos de un mismo rango de distintas compañías en eventos y reuniones. No gusta porque estos insultos desacreditan al Presidente“.
Se lamentan de la paradoja de que Milei organizó la “Semana Argentina” o “Argentina Week” en Nueva York o Paris para atraer inversiones, con razonable éxito de convocatoria para terminar hablando de los trapitos sucios del país.
Incluso, tambien su presentación ante empresarios locales tiene ese objetivo y terminan siendo catarsis interminables de Milei en contra de sus enemigos imaginarios.
Las críticas subidas de tono en el exterior a periodistas o empresarios argentinos genera temor en potenciales inversores extranjeros. “A nadie le gusta que el Presidente se pase insultando en otro país a empresarios de su propio país. Los empresarios extranjeros dicen que prefieren esperar y ver cómo trata a otros inversores, porque…¿‘a mí me tratará igual’?”, dijo a iProfesional un empresario de energía.
Por qué nadie se anima a decirle a Milei nada sobre sus ataques a la prensa y a los empresarios
Pero hay un fenómeno: nadie está dispuesto a decírselo personalmente a Milei. Ni empresarios ni funcionarios. También, nadie quiere arrebatarle el telefono celular para que abandone las redes por un rato. “A esta altura no creo que nadie le diga nada sobre el tema. Todos lo comentan, pero nadie se lo dice a él“, señaló a iProfesional un ex funcionario que supo tener trato cotidiano con Milei y Karina Milei. Media docena de funcionarios coincidieron.
Una docena de empresarios y ejecutivos consultados pidieron reserva de su nombre y de la empresa a la que representan. Nadie quiere convertirse en el próximo blanco de una catarata de insultos. “Vos podés hacer un chiste en una mesa o charla privada que Paolo Rocca, de Techint, es ‘Don Chatarrin’, pero no en un atril frente a 300 empresarios en Nueva York, no ofrecés seguridad a nadie“, señalan.
Javier Milei salió de las oficinas de Aeropuertos Argentina 2000, cuyo dueño es Eduardo Eurnekian, que en su momento se enojó públicamente con Milei por sus insultos al fallecido papa Francisco: lo llamó “representante del maligno en la Tierra” por promover la “justicia social”.
En el Grupo América nadie quiere opinar sobre los modales del Presidente. “No es un tema del que se hablé hacia afuera“, señaló un dirigente de la política con fluidos contactos con el holding. Eurnekian es muy conocido por tener los modales de un canciller: diplomático, amable y correcto.
Según cuentan memoriosos, Milei llegó a Aeropuertos de la mano del actual representante ante el FMI, Leonardo “Leo” Madcur, quien lo conoció luego de ser funcionario del ex ministro de Economía Roberto Lavagna entre 2002 y 2005. Madcur trabajaba en el Grupo América y contrajo una amistad con Milei y lo presentó como analista económico.
Es por ello que Milei ratificó a Madcur en 2023 como representante ante el Fondo Monetario Internacional, cargo que desempeñaba de hecho con el ex ministro de Economía Sergio Massa. Madcur lo conectó con su suegro, Guillermo Nielsen, con Massa, y con el empresario Gerardo Werthein.
Una vez en Aeropuertos, Milei cosechó profunda amistad con otros altos directivos, Nicolás Posse y Guillermo Francos, quien lo llevó a asesorar a Daniel Scioli, entonces gobernador bonaerense y candidato presidencial en 2015 del Frente para la Victoria. Milei tambien asesoraba a Massa junto a Nielsen y al economista Diego Giacomini en el Frente Renovador.
En 2023, Milei nombró a Posse jefe de Gabinete; a Francos ministro del Interior y luego reemplazó a Posse, a Scioli secretario de Turismo y a Nielsen embajador en Paraguay. A Werthein lo designó embajador en Estados Unidos y luego canciller. En Aeropuertos recuerdan a Milei como un gerente afable, de trato muy cordial y excelentes relaciones.
“No te va a mandar a la AFIP como los K“, ironizó un empresario que conoce de cerca el funcionamiento del Gobierno. “Pero nadie quiere ligarse una puteada pública o quedar marcado para algún negocio“.
La imagen que ven de Argentina desde afuera
La preocupación excede las formas. Los empresarios sostienen que, mientras la Argentina necesita recuperar inversión, generar empleo y destrabar proyectos productivos, la permanente pelea del Presidente con periodistas y medios puede transmitir hacia afuera una imagen de inestabilidad política y confrontación permanente.
“En el exterior no entienden por qué no se generan inversiones en la magnitud que esperaba el Gobierno”, señaló otro empresario. “Y este clima no ayuda a que un empresario extranjero confíe en el país”, aseguran. Un empresario recordó a iProfesional que en países como Estados Unidos la libertad de prensa importa y el derecho a informar está consagrado en la Primera Enmienda de la Constitución.
La discusión empieza a aparecer incluso en ámbitos donde normalmente se habla de resultados, costos, financiamiento y negocios. “En encuentros de directores de Comunicación el comentario es de preocupación, pero también de resignación”, contó otra fuente a iProfesional.
La resignación tiene una explicación: los empresarios más cercanos al Presidente aseguran que Milei escucha, pero después hace lo que quiere. “Son los mismos de siempre los que le dicen las cosas. Javier escucha y después hace lo que le parece. Los mismos de siempre”, describió una fuente que conoce el circuito presidencial y empresarial.
Los empresarios más cercanos a Milei son conocidos pero nadie revela si hablan con el Presidente de sus formas. En ese lote, además de Eurnekián, están Eduardo Elsztain, Marcos Galperín, José Luis Manzano, Daniel Vila, Mauricio Filiberti, Martín Migoya, Hugo Sigman, Daniel y Ian Sielecki, padre e hijo, los hermanos Juan Neuss y Patricio Neuss, Rubén Chiernajowsky, Marcelo Mindlin, Nicolás Caputo, Eduardo Bastitta, y Alec Oxenford, entre otros.
En Paris, Milei se encontró y abrazó como viejos amigos con Mindlin, Manzano, los Neuss, y Francisco De Narváez, entre otros. Muchos tambien tienen antiguas relaciones con Massa o con el peronismo. “Pero en ese microclima no hay espacios para hablar del estilo y reina el optimismo del tema del momento, hacer negocios”, señaló un conocedor.
La sensación general es que muchos pueden advertirle al Presidente sobre sus formas, pero no tienen capacidad para modificar su conducta. Temen las respuestas, aunque nadie considera que Milei podría tomar represalias como lo hacían los Kirchner, que además se jactaban de hacerlo.
En el entorno empresario empieza a instalarse una pregunta casi elemental: ¿alguien intenta frenar al Presidente? “¿Alguien intentó sacarle el celular?”, preguntó con ironía un empresario consultado. Los funcionarios aseguran que “nadie se lo puede sacar”, con un dejo de ironía.
La respuesta que circula entre varios ejecutivos es todavía más contundente: nadie se anima. Ni siquiera Karina Milei, que continúa teniendo una enorme influencia sobre su hermano, parece poder imponerle en esta materia un límite.
“Es imposible decirle a Javier que haga o deje de hacer algo“, sostuvo una fuente que conoce el funcionamiento interno del oficialismo. La pelea con el periodismo, además, no es un accidente, sino una parte constitutiva de la identidad política de La Libertad Avanza. “Odiar al periodismo es la base dialéctica mileísta”, resumió un funcionario. La frase “No Odiamos Lo Suficiente a Los Periodistas”, traducida en las siglas NOLSLP, es poco menos que un rezo libertario. “Es como el TMAP —todo marcha acorde al plan—. Ya es esencial”. El TMAP es la marca registrada del asesor comunicacional Santiago Caputo en sus posteos en X.
En las últimas semanas, Presidente volvió a utilizar expresiones extremadamente agresivas contra periodistas y medios. Calificó a periodistas de “imbéciles”, habló de “déficit de IQ”, llamó “sicarios corruptos del micrófono” a comunicadores, utilizó reiteradamente el término “mierdas humanas” y acusó a profesionales de la prensa de ser “corruptos adictos a la pauta”.
También apuntó contra periodistas y directivos de medios específicos. A Luis Novaresio lo llamó Mierdanecio. Sobre Carlos Pagni escribió: “De la versión de mierda de Lucas Adams no se puede esperar otra cosa”, y lo ubicó entre las “plumas esclavas” de Fernán Saguier, director de La Nacion. En otro mensaje habló de “mierdas humanas mentirosas“. Días antes los había calificado como “prostitutas de los políticos”, “calumniadores” e “inquisidores”, además de insistir con la acusación de que una amplia mayoría del periodismo argentino sería una “banda de delincuentes” vinculada a la pauta.
También atacó públicamente a Jésica Bossi y Maru Duffard, entre otras periodistas mujeres. El problema para algunos empresarios no es solamente el contenido de esas acusaciones sino que elige a mujeres y las formula desde sus cuentas oficiales, con frecuencia e intensidad inéditas.
Quienes compartieron aquel ámbito laboral de Aeropuertos lo recuerdan como una persona educada, amable y de trato cordial con los directivos. “Era muy caballero”, recordó uno de ellos. La paradoja consiste en que durante años se movió en ambientes empresariales y financieros internacionales con un trato profesional y cordial, pero ahora construyó una relación mucho más áspera con buena parte de esos mismos sectores. En aquel momento solo se le recuerda un altercado sin mayores consecuencias con una compañera.
Por ahora, los empresarios que rodean al Gobierno prefieren el silencio. No porque estén de acuerdo. Sino porque, como admite uno de ellos, nadie quiere convertirse en el próximo “CIAO” o “Masterclass” o “Chatarrín”.



