
El romero es una de las hierbas aromáticas más populares para cultivar en maceta. Conocer tres cuidados básicos sobre luz, riego y drenaje permite mantener la planta en óptimas condiciones.
El romero es una de las hierbas aromáticas más elegidas para cultivar en maceta en balcones o terrazas. Para que la planta se mantenga verde y crezca de manera saludable, se deben considerar tres aspectos fundamentales: la iluminación, el riego y el tipo de recipiente.
Iluminación
El romero requiere abundante luz natural y, preferentemente, varias horas de sol directo. Se recomienda ofrecerle entre cuatro y seis horas diarias como mínimo, aunque puede desarrollarse mejor con una exposición de seis a ocho horas. Por este motivo, un balcón, una terraza o una ventana muy luminosa son ubicaciones más adecuadas que un rincón oscuro dentro de la casa. La falta de luz puede afectar su crecimiento y hacer que la planta pierda fuerza con el tiempo.
Riego
El romero es una planta originaria de la región mediterránea, adaptada a soportar períodos secos y tolera mejor la falta de agua que el exceso de humedad. Antes de regar, se debe introducir un dedo unos tres o cuatro centímetros en el sustrato. Si todavía está húmedo, se recomienda esperar. El exceso de agua puede favorecer la pudrición de las raíces y aumentar el riesgo de aparición de hongos.
Maceta y drenaje
La maceta debe tener agujeros en la parte inferior para permitir que el agua sobrante se elimine correctamente. Sin un buen drenaje, la humedad puede acumularse alrededor de las raíces. Las macetas de barro son una alternativa adecuada, ya que favorecen una mayor circulación del aire y ayudan a que el sustrato no conserve humedad durante demasiado tiempo.



