La empresa de la familia del influencer Javier Ferrer La Perla desvinculó a los operarios en dos tandas durante agosto. Los empleados mantienen una protesta en la puerta de la planta en Ciudadela y denuncian salarios pagados en efectivo, falta de ART y un aguinaldo abonado en tres cuotas. Además, reclaman sus indemnizaciones.
Trabajadores de la reconocida panificadora La Perla, fundada en 1962 y ubicada en Ciudadela, denunciaron el despido de 30 operarios. Según relataron los damnificados a C5N, 15 trabajadores fueron desafectados a comienzos de septiembre y otros 15 quedaron fuera de la empresa al finalizar agosto. Ante la falta de respuestas, decidieron concentrarse en las puertas del establecimiento para reclamar el pago de indemnizaciones y otros conceptos salariales adeudados.
Los empleados aseguran que los despidos se produjeron de manera repentina. Al presentarse para iniciar sus jornadas habituales, fueron recibidos por personal de seguridad privada que les impidió el ingreso y les comunicó que la decisión respondía a una supuesta «reestructuración» interna. A partir de entonces, según denunciaron, el área de Recursos Humanos dejó de responder sus comunicaciones y no brindó precisiones sobre las liquidaciones finales. La mayoría de los despedidos tiene entre 10 y 14 años de antigüedad en la empresa.

El reclamo no se limita a las indemnizaciones. Los trabajadores describieron una serie de irregularidades que, según sostienen, se profundizaron durante los meses previos a los despidos. Cristian, un hornero con 14 años de antigüedad, cuestionó que el aguinaldo fuera abonado en tres partes. Melina, exempleada administrativa, aseguró que hace aproximadamente dos meses comenzaron a cobrar sus salarios en efectivo, una modalidad que calificó como una estrategia de la firma para «no blanquear la plata que ingresa». Además, señalaron que la empresa no contaba con cobertura de ART y habría reducido sus aportes laborales en el marco de un supuesto procedimiento preventivo de crisis.
Los trabajadores apuntaron contra los propietarios de La Perla, una familia integrada por cinco hermanos, entre ellos el influencer de inversiones Javier Ferrer, conocido por sus videos que comienzan con la frase «hola, normales». Durante la protesta, cuestionaron la contradicción entre la imagen pública del empresario, que muestra en redes sociales viajes a Ibiza y Bariloche junto a autos de lujo, y la situación de sus empleados. «Él se dedica a recomendar inversiones, a invertir… No piensa en sus empleados», señalaron. Los manifestantes aseguraron que su principal objetivo no es recuperar sus puestos, sino cobrar lo que consideran que la empresa les adeuda.



