
Una serie de atentados, incluyendo el peor ataque en 20 años, deja 21 civiles muertos y más de 50 heridos, mientras el país se prepara para las elecciones presidenciales del 31 de mayo.
Una cámara registró cuatro autos detenidos mientras un hombre caminaba, desprevenido, al costado de una ruta entre las ciudades de Cali y Popayán, en el municipio de Cajibío, Colombia, el sábado pasado al mediodía. En apenas diez segundos, ese registro captó el peor atentado que vivió el país sudamericano en los últimos 20 años, cuando falta casi un mes para las elecciones presidenciales, durante el primer gobierno de izquierda de su historia y en medio de un proceso de diálogo activo entre las guerrillas y el Estado.
Pocos días después, la guerrilla conocida como el Estado Mayor Central (EMC) —la principal disidencia de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) liderada por Néstor Gregorio Vera, comúnmente conocido como ‘Iván Mordisco’— asumió con ‘dolor’ la autoría del atentado, al que describió como un ‘error táctico’ en sus maniobras militares contra el Ejército nacional en medio de una ‘acción propagandística sobre la vía Panamericana’.
El atentado del sábado, que dejó 21 civiles muertos y más de medio centenar de heridos, fue solo uno de los 26 ataques que se produjeron el fin de semana pasado en todo el país, un llamativo repunte de los actos terroristas por parte de las guerrillas que coincide con las elecciones presidenciales del 31 de mayo.
‘Quieren sabotear nuestras elecciones para que gane la extrema derecha’, dijo el lunes en un mensaje televisado el presidente colombiano, Gustavo Petro, sin precisar quiénes podrían estar intentando socavar los comicios. Pero otros en el arco político colombiano leyeron los ataques como la conclusión lógica de lo que consideran un fallido enfoque dialoguista del gobierno de Petro y su plan conocido como ‘paz total’, por el que el Estado ha buscado desde 2023 impulsar conversaciones de paz con los grupos armados ofreciendo ceses al fuego.
La constitución colombiana prohíbe al actual presidente postularse para un nuevo mandato, pero el candidato de su partido Pacto Histórico y favorito a sucederlo en el cargo, Iván Cepeda, ya ha prometido continuar las conversaciones de paz con los grupos armados en caso de que sea electo. Tras los últimos atentados, el candidato del oficialismo pidió a las autoridades que investigaran si formaban parte de un intento de interferir en las próximas elecciones.
‘Resulta profundamente preocupante que estas acciones terroristas se presenten en regiones del sur del país donde existe un amplio respaldo ciudadano a nuestro proyecto político. Surge una inquietud legítima sobre si, además de causar daño y zozobra en la población, estos hechos buscan generar un clima de miedo que favorezca intereses de sectores de extrema derecha empeñados en desestabilizar el país y entorpecer el desarrollo democrático del proceso electoral’, escribió Cepeda en X el sábado.
La candidata opositora Paloma Valencia, del partido de derecha Centro Democrático, respondió con críticas a la propuesta de ‘paz total’ del presidente Petro e instó a Cepeda a ‘darle la cara’ a los colombianos. ‘El país no merece que desvíe la atención insinuando que esto busca favorecer a sectores políticos. Llegó el momento de asumir, con todas las letras, que la Paz Total FRACASÓ’, escribió Valencia en sus redes sociales el domingo. ‘En Colombia son las guerrillas -amigas de la izquierda- las que nos están matando’, agregó la candidata al día siguiente.
No obstante, los expertos consultados entienden los recientes atentados como un intento de la guerrilla de hacer sentir su presencia y dictar los términos para la próxima presidencia, incluso antes de que esta sea electa. ‘Yo explicaría esas acciones como el esfuerzo [por parte de los grupos armados] de decir: «Acá estamos. Nosotros tenemos control sobre la zona. Tenemos capacidad de perturbación»‘, dijo a este medio Luis Eduardo Celis, sociólogo colombiano analista de las violencias organizadas y sus perspectivas de superación.
‘Dado el contexto actual, donde los grupos criminales se han ido fragmentando, es poco factible que tengan la capacidad de influir en el resultado electoral como en otros momentos’, matizó también Alicia Flores, investigadora de InSight Crime —institución especializada en analizar el crimen organizado en América—, buscando apaciguar el temor por una influencia directa de las guerrillas en los comicios.
En noviembre de 2025, alias ‘Iván Mordisco’ anunció que el EMC se valdría de la violencia de cara a las elecciones de 2026.



