
La quiebra de la cadena de electrodomésticos Garbarino parece inminente. De hecho, se especula que, si para los próximos no aparece un inversor o comprador, la Justicia finalmente bajará el martillo.
Mientras tanto, en las tres sucursales que todavía siguen abiertas, en los últimos días se avanzó con la liquidación del escaso stock disponible. Por ejemplo, en uno de ellos, ubicado frente a los Tribunales, todavía quedan algunos aires acondicionados, un celular, tostadoras, wafleras, parlantes y algunos pocos electrodomésticos más.
Garbarino, al borde de la quiebra, liquida el stock de electrodomésticos
Según el informe del síndico, en el marco del concurso de acreedores, durante enero de este año Garbarino vendió solo por $1.769.581,45 en sus sucursales. “No hubo cobro de comisiones por Marketplace”, se aclara.
Al 31 de enero, el stock de mercadería contaba con 1.597 unidades, que “según inventario no fue valorizado”. “Hay mercadería obsoleta, y deteriorada con poco valor. Al llevar un extenso tiempo sin compra de bienes de cambio, situación informada en todos los escritos que mensualmente presenta esta Sindicatura la mercadería por su antigüedad no es la buscada por el público”, detalla el informe.
Además, el reporte aclara que en enero tres locales permanecían abiertos: el de Belgrano (en Cabildo casi Juramento), el outlet de Almagro (en Potosí al 4100) y de la calle Uruguay (frente a Tribunales).
Sin embargo, el informe del síndico aclaró: “La sucursal Belgrano está cerrada todas las veces que se visitó la sucursal, consultada la empresa sobre el particular se me informó que la persona encargada atento a que no ha percibido haberes no va regularmente y se debe llamarlo por teléfono para combinar“.
En tanto, iProfesional comprobó que este lunes por la mañana la sucursal de la calle Uruguay sí permanecía abierta, pero con muy poco stock disponible. Apenas unos aires acondicionados, parlantes, soportes para televisores, cepillos para el pelo, balanzas de cocina y una freidora de aceite. También había una procesadora que le faltaba el disco, a precio de outlet: $100.000.
La condición para comprar es que solo se puede hacer mediante transferencia bancaria, ni efectivo ni tarjeta, debido justamente al concurso de acreedores. Y algunos de los precios que se pueden encontrar son los siguientes:
Así lucen los estantes de Garbarino en su sucursal de la calle Uruguay
Un aire acondicionado Samsung de 52000 frigorías:
- En Garbarino se vende a $950.000, con transferencia
- En otras tiendas se puede encontrar entre $1.200.000 y $1.400.000 (lógicamente, se puede comprar con tarjeta de crédito)
Cafetera expreso Eiffel cápsula
- En Garbarino sale $124.524
- En otras tiendas, sale $162.999
Afeitadora eléctrica Phillips
- En Garbarino se vende a $84.150
- En otras tiendas cuesta unos $99.990
Otros de los precios que se pueden encontrar en Garbarino son:
- Un masajeador para contorno de ojos a $49.000
- Un parlante JAM a $30.000
- Una procesadora a $100.000
- Un termotanque a $345.000
También hay todavía algunos aires acondicionados marca Samsung y BGH, como ofertas ofertas en balanzas y freidoras en efectivo.
Lo dicho, el stock es limitado. Además, para conocer las mejores oportunidades lo recomendable es ir a alguna de las sucursales para comprobar disponibilidad y precios que, teniendo en cuenta la inminente quiebra, pueden variar.
La crítica situación de Garbarino, al borde de la quiebra
La histórica cadena de electrodomésticos Garbarino quedó a un paso de la quiebra, luego de que fracasara la última instancia de salvataje prevista por la Ley de Concursos y Quiebras. En la audiencia celebrada el 24 de febrero ante el Juzgado Comercial N° 7, la propia empresa concursada reconoció que no logró conseguir inversores. A su vez, la única sociedad inscripta en el registro del artículo 48 -el mecanismo conocido como cramdown– confirmó que no presentó propuesta alguna.
Con esa declaración, la etapa de rescate quedó virtualmente clausurada y el proceso quedó encaminado hacia el desenlace final.
El cramdown es la herramienta que permite que terceros interesados presenten una oferta para quedarse con la compañía cuando el deudor no consigue la aprobación de un acuerdo preventivo con sus acreedores. Es la última instancia antes de la quiebra.
El camino hasta aquí fue extenso. Tras el rechazo judicial del acuerdo preventivo presentado por la firma -por no alcanzar las mayorías necesarias e intentar mejorar la oferta fuera de término- el juez habilitó el registro de interesados. El edicto publicado en el Boletín Oficial en agosto de 2025 advertía que, si no surgía un comprador dentro del plazo legal, la quiebra sería inevitable.
En ese registro se anotaron dos interesados. Por un lado, Vlinder, una sociedad financiera creada en 2024 vinculada a actores del mundo empresarial. Por otro, la propia controlante de Garbarino solicitó participar para adquirir las acciones y las marcas Garbarino y Compumundo.
El intento de “comprarse a sí misma”
La empresa buscó participar del proceso de salvataje para quedarse con ella misma bajo nuevas condiciones. En los hechos, implicaba intentar reiniciar el esquema societario sin ingreso de capital fresco ni nuevos accionistas.
La propuesta mejorada que había presentado contemplaba quitas significativas y plazos extensos de pago. Sin embargo, no solo no consiguió las mayorías legales, sino que además fue considerada extemporánea. El cramdown avanzó hacia su tramo decisivo, pero nunca se tradujo en ofertas concretas.
Ni la financiera anotada ni la propia compañía formalizaron una propuesta para ser sometida a votación de acreedores. La audiencia de esta semana terminó de confirmar ese vacío: no hubo ninguna oferta.
Una crisis que lleva años
El fracaso del salvataje es el punto final de un deterioro que comenzó hace tiempo. Garbarino, que durante décadas fue el mayor retailer de electrodomésticos del país, con más de 200 sucursales y miles de empleados, entró en concurso en 2021 en medio de una profunda crisis financiera.
La caída del consumo, la volatilidad macroeconómica, la falta de financiamiento, la acumulación de juicios laborales y comerciales y la pérdida de competitividad frente a cadenas más capitalizadas erosionaron su estructura.
La adquisición por parte de Carlos Rosales en 2020 había generado expectativas de rescate. Contó con la aprobación de Armando Cavalieri, titular del Sindicato de Empleados de Comercio, gremio al que pertenecía el 90% del personal. En el camino quedaron posibles ofertas de Inverlat -fondo dueño de Havanna- y del empresario Ricardo Depresbiteris, vinculado a la empresa Covelia.
La magnitud del colapso se refleja en los números actuales. La compañía llegó a tener más 200 sucursales y más de 4.000 empleados; hoy apenas sobrevive con 18 trabajadores y solo tres tiendas operativas. Además, acumula miles de juicios laborales pendientes de pago que continúan sumándose al expediente concursal.
Mientras se define su posible quiebra, en alguno de los locales de Garbarino que levantan sus persianas se liquida el escaso stock disponible, con algunos precios que pueden resultar convenientes.



