
El director ejecutivo de uno de los mayores productores de fertilizantes del mundo alerta que la interrupción del suministro por el conflicto en el Golfo podría reducir hasta 10.000 millones de comidas semanales y golpear con mayor dureza a los países más vulnerables.
La escasez de fertilizantes provocada por el conflicto en Irán podría reducir el rendimiento de los cultivos y elevar los precios de los alimentos a nivel global, según advirtió Svein Tore Holsether, director ejecutivo de Yara, una de las mayores productoras de fertilizantes del mundo.
En declaraciones a la BBC, Holsether señaló que las hostilidades en el Golfo han bloqueado el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde transita normalmente un tercio de los fertilizantes del mundo, como urea, potasa, amoníaco y fosfatos. “En este momento, se han dejado de producir en el mundo hasta medio millón de toneladas de fertilizantes nitrogenados debido a la situación actual”, afirmó.
El ejecutivo calculó que la falta de fertilizantes podría costar hasta 10.000 millones de raciones de comida cada semana. “No aplicar fertilizante nitrogenado reduciría el rendimiento de algunos cultivos hasta en un 50% durante la primera temporada”, explicó. Las regiones más afectadas serían Asia, el sudeste asiático, África y América Latina, donde el impacto se sentiría de forma más inmediata.
El profesor Paul Teng, experto en seguridad alimentaria en Singapur, indicó que algunos países aún cuentan con suficientes fertilizantes para la siembra inmediata, pero si la crisis se prolonga, las repercusiones en cultivos como el arroz se verán en los próximos meses.
Holsether también advirtió que los agricultores enfrentan costos crecientes (diésel, insumos y fertilizantes) mientras los precios de los cultivos no han aumentado en la misma proporción. El precio de los fertilizantes se ha disparado un 80% desde el inicio del conflicto. Una continuación del conflicto podría desencadenar una guerra de precios por los alimentos entre países ricos y pobres, afectando principalmente a los más vulnerables.
En Reino Unido, la Federación de Alimentos y Bebidas pronosticó que la inflación alimentaria podría alcanzar el 10% para diciembre, mientras que el Banco de Inglaterra estima un 4,6% en septiembre. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU advierte que las repercusiones combinadas del conflicto en Medio Oriente podrían agravar la crisis alimentaria global.



