

¡Bienvenidos a Código Futuro! Les saluda Anna Lagos desde la redacción.
Esta semana no pude evitar pensar en cómo los cimientos de nuestra realidad están mutando. Ya no se trata solo de que la IA haga mejores presentaciones de PowerPoint. Ahora hablamos de quién controla el cielo, quién manda en la oficina y si terminarás trabajando para un agente que ni siquiera tiene pulgares. Estamos en 2026 y la IA dejó de ser algo en nuestras pantallas: ahora gestiona familias, navega por Marte y, literalmente, paga nuestras facturas (o vacía nuestras cuentas, según el día).
Abróchense los cinturones. Esto se puso denso.
El Imperio Galáctico de xAI: Musk lanza los dados al espacio
Elon Musk acaba de hacer la jugada de integración vertical más agresiva de la década: fusionó xAI con SpaceX. Con una valoración de 1.25 billones de dólares, esta nueva entidad no solo lanza cohetes, sino que pretende lanzar centros de datos orbitales.
La lógica de Elon Musk es que en la Tierra nos estamos quedando sin energía y espacio para enfriar servidores. En el espacio, el sol brilla siempre y el frío es gratis. “A largo plazo, la IA basada en el espacio es obviamente la única forma de escalar”, escribió Musk. “Por lo tanto, la única solución lógica es transportar estos esfuerzos intensivos en recursos a un lugar con gran potencia y espacio. El espacio se llama ‘espacio’ por algo”.
La visión: Musk dice que esto permitirá civilizaciones en Marte y bases en la Luna. Críticamente, es un movimiento para independizarse de los gigantes de la nube (como Azure o AWS). Si tienes los cohetes y los satélites (Starlink), ¿para qué pagarle renta a Satya Nadella?
OpenAI y el “Plan de Sucesión” Algorítmico
Sam Altman dio una entrevista a Forbes que me dejó pensando en la psicología del poder. Afirmó tener un plan de sucesión: entregarle la empresa a un modelo de IA. Si el objetivo es la AGI, dice Altman, su propia empresa debería ser la primera en ser dirigida por una.
El roce: Satya Nadella, el CEO de Microsoft, no parece tan convencido y describió la relación entre ambas empresas como de “frenemies”, algo así como amienemigos.
La sombra: Mientras Altman sueña con AGI, sus empleados temen que esté yendo “demasiado rápido”. La obsesión por ser el primero está dejando grietas en la cultura de seguridad.
Rent-A-Human: Cuando el jefe es un script
Aquí es donde la realidad supera a Black Mirror. Tras el auge de OpenClaw, el agente capaz de ejecutar tareas complejas de forma autónoma, ha surgido RentAHuman.ai.
No es una broma. O si lo es, el mercado no se enteró. Si OpenClaw es el cerebro que quiere ejecutar una tarea, RentAHuman.ai es el cuerpo que alquila. Lo que empezó como un experimento de “vibe coding” de un desarrollador de cripto, se convirtió en un mercado de 26,000 personas listas para ser contratadas por un script.
Es una plataforma donde los humanos venden su labor a agentes de IA. Si un modelo necesita que alguien recoja un paquete físico o entregue flores, simplemente hace una llamada a la API de un humano.
¿Cómo funciona? Mediante una llamada de API, un agente de IA puede buscar humanos por ubicación y precio, y contratarlos para “asistir a una reunión presencial” o “verificar una entrega”. Estamos pasando de “la IA como herramienta” a “el humano como periférico”. El futuro del trabajo no se anunció con trompetas; simplemente envió una orden de compra por 20 dólares la hora.



