
Al mismo tiempo que enfrenta un balance dual, que muestra ventas crecientes y una ganancia en caída, Ternium Argentina también debe poner el foco en otra fuente de presión sobre su negocio a partir de un escenario generado por las importaciones.
Más precisamente, por el ingreso de acero proveniente de China en un momento donde el exceso de capacidad productiva de la empresa del grupo Techint se hace más que evidente.
Ternium, en alerta por las importaciones chinas
Por lo menos así surge de analizar el cuadro de resultados correspondiente a los primeros nueve meses de este año que acaba de publicar en la web de la Comisión Nacional de Valores (CNV), y en donde pone el foco en la sobre oferta de producto originado en el país asiático, además de advertir sobre los subsidios y las prácticas que considera de comercio desleal.
Se trata de un escenario complejo para la compañía de la familia Rocca que acompaña un período en el que aumentó su facturación, pero registró una caída en la rentabilidad de su operación industrial.
Según el balance, entre julio y septiembre pasados, obtuvo ingresos consolidados por $820.132 millones que marcan un incremento nominal del 15,5% frente al mismo período de 2025, aunque su resultado operativo bajó de $29.020 millones a $26.215 millones, una disminución del 9,7%.
Esa combinación redujo el margen operativo sobre ventas del 4,1% al 3,2% con lo cual, por cada $100 facturados, la empresa retuvo alrededor de $3,20 como ganancia operativa, antes del resultado financiero, las participaciones en otras compañías y el impuesto a las ganancias.
El resultado final mostró una evolución diferente ya que registró una ganancia neta consolidada de $148.790 millones, frente a una pérdida de $59.682 millones un año antes.
De acuerdo al informe, los mayores beneficios provenientes de sus compañías asociadas y un efecto impositivo favorable contribuyeron a esa recuperación, que convivió con una menor utilidad operativa trimestral.
Una amenaza que excede al mercado local
Pero el dato más preocupante para la empresa se evidencia en la evaluación del contexto que acompaña sus estados financieros y en donde la empresa identifica riesgos tanto para la actividad argentina como para el comercio internacional.
En ese apartado, la siderúrgica señaló que las tensiones geopolíticas, los conflictos en Medio Oriente y las políticas comerciales proteccionistas siguen influyendo sobre los intercambios globales.
Dentro de ese escenario, destacó el desequilibrio provocado por la capacidad industrial excedente, con especial referencia a China.
Según la evaluación de la compañía, esa sobreoferta aparece asociada, en muchos casos, a subsidios y prácticas consideradas de competencia desleal.
La empresa indicó que la situación macroeconómica argentina y la estabilidad financiera y geopolítica mundial pueden condicionar su desempeño.
De hecho, presentó esos factores como riesgos para sus operaciones, sin atribuirles una incidencia cuantificada sobre la caída del margen del trimestre.
El costo de sostener la operación
En cuanto a las cifras que muestra su balance entre julio y septiembre muestran que el costo de ventas creció más rápido que la facturación, al pasar de $601.159 millones a $701.933 millones, mostrando una suba nominal del 16,8%, frente al incremento del 15,5% de los ingresos.
De ese modo, la ganancia bruta aumentó un 8,7%, hasta $118.199 millones, pero perdió participación sobre las ventas ya que el margen bruto se redujo de aproximadamente 15,3% a 14,4%.
A esa diferencia se agregó la evolución de los gastos de comercialización que alcanzaron los $40.864 millones, un 22,6% más que un año antes, mientras que los administrativos sumaron $50.091 millones, con un aumento del 8,6%.
En el caso del acumulado de los primeros nueve meses conserva una mejora operativa frente a 2025 ya que, entre enero y septiembre, Ternium Argentina obtuvo una ganancia operativa consolidada de $68.318 millones, contra $22.043 millones del mismo período del año anterior.
La facturación acumulada llegó a $2.183.608 millones, con un incremento nominal del 21,4%, en tanto que el margen operativo de esos nueve meses pasó del 1,2% al 3,1% mostrando que la recuperación respecto de la baja base de comparación de 2025 convivió con un deterioro interanual en el trimestre más reciente.
Las otras fuentes de la ganancia
El aporte de las compañías asociadas tuvo un peso significativo en el resultado, teniendo en cuenta por ejemplo que ese rubro generó ganancias por $97.471 millones, frente a $22.605 millones un año antes.
Además, el impuesto a las ganancias produjo un efecto positivo de $17.872 millones, mientras que en el mismo trimestre de 2025 había representado un cargo de $86.362 millones.
El cambio en ese renglón contribuyó a que la compañía pasara de una pérdida neta a una ganancia, aun con una menor utilidad operativa.
En tanto, durante los primeros nueve meses, el efecto favorable del impuesto alcanzó los $124.000 millones que la empresa vinculó principalmente con el ajuste por inflación fiscal y su interacción con la variación del tipo de cambio, dado que utiliza el dólar estadounidense como moneda funcional.
Con esos componentes, la ganancia neta consolidada acumulada ascendió a $511.670 millones, frente a una pérdida de $466 millones entre enero y septiembre de 2025.
Inversiones para ampliar la cadena
Por otra parte, durante los primeros nueve meses, Ternium Argentina destinó $110.750 millones a adquisiciones y anticipos de propiedades, planta y equipo y activos intangibles cuando en igual período de 2025, las erogaciones habían sido de $112.244 millones.
A esas inversiones se sumó la incorporación de Tubos Argentinos, concretada el 14 de enero pasado por u$s24,1 millones para quedarse con el 100% de las acciones y la totalidad de los créditos que los vendedores mantenían con la sociedad, por u$s8,2 millones.
La compañía adquirida fabrica tubos estructurales y de conducción, perfiles y tubos bajo norma API, además de defensas viales y perfiles para paneles solares y cuenta con plantas en El Talar, provincia de Buenos Aires, y Justo Daract, San Luis.
Al anunciar la adquisición, Ternium informó que Tubos Argentinos tenía ventas de aproximadamente 42.000 toneladas anuales por lo que su incorporación amplió la presencia de la empresa de Techint en el procesamiento de acero y en la fabricación de productos destinados a diferentes mercados industriales.
Durante ese período también pagó dividendos en efectivo por $123.953 millones, aprobados por la asamblea del 31 de marzo pasado.
La escala detrás del balance
Ternium Argentina es la continuadora de Siderar y su estructura industrial tiene entre sus antecedentes la privatización de Somisa: en 1992, un consorcio liderado por Techint adquirió el control de Aceros Paraná, la sociedad surgida de aquel proceso.
En 1993, la integración con Propulsora Siderúrgica y otras empresas del sector dio lugar a la estructura que adoptó el nombre Siderar, mientras que en 2017, la sociedad cambió su denominación por Ternium Argentina.
Su red productiva incluye instalaciones en San Nicolás, Ensenada, Haedo, Florencio Varela y Canning, plantas en donde se desarrollan distintas etapas de elaboración y transformación de aceros planos, desde productos laminados hasta revestidos y otros materiales procesados para clientes industriales.
