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Solo 3 de cada 10 tambos familiares logran superar el recambio generacional

Un informe técnico del INTA alerta sobre la falta de planificación en la sucesión de las empresas agropecuarias y advierte que el principal riesgo no es económico, sino la ruptura de los vínculos familiares.

La continuidad de las empresas familiares agropecuarias sigue siendo uno de los grandes desafíos estructurales del sector lechero argentino. Un reciente informe técnico elaborado por el INTA AER San Francisco pone el foco en una problemática tan silenciosa como determinante: la transición generacional en los tambos.

El trabajo, desarrollado por el Ing. Agr. Mgter. Alejandro Centeno, sostiene que el recambio generacional “no es un evento aislado ni una decisión de última hora”, sino un proceso que requiere planificación profesional, diálogo y reglas claras para garantizar la continuidad tanto de la empresa como de la familia. 

Uno de los datos más contundentes del documento refleja que, a nivel global, apenas el 30% de las empresas familiares logra llegar a manos de la segunda generación y solo el 10% sobrevive a la tercera. 

En el caso argentino, la Encuesta Sectorial Lechera (ESL 2024-2025), realizada sobre unas 200 empresas tamberas, muestra un escenario mixto: mientras el 78% de los sucesores tiene intención de continuar en la actividad y el 84% ya participa en la toma de decisiones, el 45% de las empresas aún no tiene definido un plazo formal para concretar el traspaso generacional. 

El informe remarca que el principal error consiste en reducir la sucesión únicamente al reparto de bienes materiales. En ese sentido, introduce la diferencia entre “herencia” y “legado”. La primera refiere a los activos tangibles —campo, hacienda, maquinaria o dinero—, mientras que el legado involucra los valores, la identidad familiar, el propósito compartido y el capital social construido durante décadas. 

“La verdadera gestión del relevo consiste en transmitir el legado de manera ordenada, permitiendo que las nuevas generaciones adopten el propósito del negocio como propio”, señala el documento. 

Otro de los puntos centrales del análisis tiene que ver con las barreras emocionales y culturales que frenan la planificación sucesoria. Entre ellas aparecen el miedo del fundador a perder poder e identidad, la resistencia al cambio, la falta de espacios formales de diálogo y la tendencia a evitar conflictos familiares. 

Según el INTA, postergar estas conversaciones puede derivar en consecuencias severas: fuga de jóvenes del campo, conflictos judiciales, paralización operativa ante problemas de salud del titular y fracturas familiares irreversibles. “Los problemas del campo terminan destruyendo la mesa del domingo”, resume el informe. 

Como propuesta de trabajo, el documento recomienda institucionalizar reuniones familiares, profesionalizar la gestión y avanzar hacia la elaboración de un “Protocolo de Familia”, un acuerdo formal que establezca reglas claras para el ingreso de los hijos a la empresa, la toma de decisiones y el retiro progresivo del fundador. 

Finalmente, Centeno plantea una imagen que sintetiza el espíritu del proceso: “El traspaso generacional se parece más a una carrera de postas que a una entrega de llaves”. 

Informe técnico completo:

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