La cátedra de Economía Ambiental de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y la tech GyrusNova compartieron en encuentro para aprovechamiento de efluentes en el tambo.
Dos desafíos ingresaron fuerte en la agenda de la producción tambera en estos últimos años: la competitividad y la sustentabilidad. En el primer aspecto, la escala y la tecnología incorporada a la producción son determinantes a la hora de abonar ventajas competitivas sustentadas en costos y calidad. Mientras tanto, reducir el impacto que tiene la actividad ganadera es un registro importante en el ingreso a mercados internacionales, y a su vez, la eficiencia en la disposición inteligente de los residuos aporta en los dos planos.
Con esa consigna como norte se llevó a cabo el webinar «Cómo potenciar la productividad del tambo con Economía Circular», un espacio de encuentro para productores, investigadores y técnicos del sector lácteo.
El evento fue organizado de manera conjunta por la Cátedra de Economía Ambiental de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y GyrusNova SAS, una startup surgida del ámbito universitario con el objetivo de mejorar la eficiencia y la viabilidad económica de los sistemas de biodigestión anaeróbica en pequeña y mediana escala.
La tecnología, ese servicial ayudante
El ingeniero agrónomo y productor tambero Joaquín Alquati, pionero en la instalación de sistemas de biodigestión para la valorización de efluentes aportó la visión del productor que integra el conocimiento técnico con la operación diaria del tambo. Su exposición partió de una premisa: la tecnología debe ser una solución funcional y no una carga operativa adicional, y destacó la simplicidad del sistema instalado en su establecimiento, el cual no requiere personal adicional ni tareas complejas.
Como pionero en la implementación de estos equipos, compartió su proceso de aprendizaje que, lejos de presentar una receta cerrada, la describió como la experiencia en el campo permitió ajustar y mejorar el funcionamiento del sistema.
Desde su perspectiva agronómica, resaltó el valor del biofertilizante como un fertilizante orgánico estabilizado, con una carga de patógenos y olores significativamente reducida frente al efluente crudo. El profesional presentó evidencia de ensayos en cultivos de maíz, donde observó incrementos lineales en la altura de las plantas y en la producción de materia verde según la dosis aplicada, confirmando la capacidad de este recurso para cerrar el ciclo de nutrientes en el suelo y su superioridad agronómica sobre la aplicación del efluente crudo.
Sinergia con la academia
Claudio Macor explicó que GyrusNova es el resultado de un proceso de trabajo en el ámbito universitario que permitió identificar y resolver (o mejorar) las dificultades y falencias de estos sistemas para su aplicación en contextos de mediana escala. A partir de este diagnóstico, se rediseñaron componentes, estructuras y materiales con un doble objetivo: optimizar la eficiencia del proceso biológico y, simultáneamente, reducir los costos de fabricación e instalación y prolongar la vida útil de los equipos en el campo.
«El resultado de las mejoras es un sistema con alta viabilidad económica, e indicadores de rentabilidad muy favorables», afirmó Macor. Destacó que la implementación de estos equisistemas constituye una decisión financiera justificada por el ahorro en costos de energía, la reducción en la compra de fertilizantes sintéticos y el aumento en el rendimiento de los cultivos.
El cierre estuvo a cargo de Santiago Gutiérrez, investigador de la Universidad de Guanajuato con amplia trayectoria en el desarrollo de esta tecnología y fundador de Gamma (México). El profesional visitante destacó que el éxito en el mercado mexicano se basa en ofrecer equipos que priorizan la simplicidad de instalación y operación, sin desatender el rendimiento y la eficiencia. Al comentar el uso extensivo de la biodigestión en América latina, subrayó que la evolución hacia sistemas más simples y eficaces es lo que permite que esta tecnología sea económicamente viable y escálale.
Herramientas de gestión
En el seminario se compartió una herramienta digital diseñada para traducir estos conceptos técnicos en datos concretos para cada establecimiento. A través del ingreso de datos básicos, como la cantidad de vacas de ordeñe y la frecuencia de ordeñe, la herramienta muestra una estimación sobre la producción diaria de biogás, su equivalente en energía calórica y eléctrica, el volumen de biofertilizante generado y su equivalencia con los fertilizantes químicos comerciales. Al cuantificar el ahorro económico derivado de la sustitución de fertilizantes sintéticos y energía convencional, la herramienta transforma la inversión en una decisión financiera medible y transparente a la escala específica de cada productor.
Un punto de especial atención fue la recepción de la calculadora de beneficios. Los participantes destacaron la utilidad de contar con una herramienta que permita proyectar de manera sencilla el impacto económico y energético en sus propios establecimientos, facilitando su decisión de inversión y la transición de un modelo de gestión de residuos a uno de valorización de recursos.