
El neuropsiquiatra y escritor mexicano Jesús Ramírez Bermúdez sostiene que la melancolía tiene un vínculo con la creatividad y que la tristeza es transitoria, según declaraciones a BBC Mundo.
El neuropsiquiatra y escritor mexicano Jesús Ramírez Bermúdez afirmó que «la melancolía atraviesa la historia de la cultura occidental» y que «la tristeza tiene incontables lecciones que enseñarnos y una muy importante es que es transitoria». Las declaraciones fueron realizadas en el marco de sus charlas los días 20 y 21 de este mes en el festival Centroamérica Cuenta, que se realiza en Panamá.
Ramírez Bermúdez, quien trabaja en la Unidad de Neuropsiquiatría del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de México, explicó que «las artes, como la literatura y la música, ayudan a sincronizarnos entre personas». Según el especialista, «cuando los dos estamos escuchando la misma canción o leyendo el mismo libro, la actividad de mis neuronas se sincroniza con la de tus neuronas», y lo mismo ocurre con la actividad cardíaca.
En su más reciente ensayo, «La melancolía creativa», Ramírez Bermúdez combina la historia de la medicina y la psiquiatría con estudios actuales de neurociencia para analizar los vínculos entre melancolía y creatividad. Allí sostiene que «la melancolía es un símbolo de la desilusión y el sufrimiento; un signo crítico que indica el desenlace de los disturbios colectivos y las limitaciones de todo esfuerzo civilizatorio. Pero también es un punto de partida de la travesía artística».
El neuropsiquiatra también aclaró que la depresión y la tristeza no son lo mismo. «La depresión es un síndrome clínico en el que existe una tristeza profunda permanente o duradera, entre otros síntomas». En cambio, «la tristeza es un sentimiento de orden cotidiano, que experimentamos todos y que forma parte de nuestro repertorio habitual de emociones».
Ramírez Bermúdez señaló que «la relación entre las artes y la depresión le da a la melancolía la posibilidad de crear algo que recupere el sentido de vida». En su libro, también afirma: «Somos el lienzo de la melancolía: en buena parte devenimos el resultado de nuestras nostalgias y anhelos, de la lucha entre lo que quisimos ser y la conciencia de lo que realmente somos».
El especialista concluyó que «la creatividad no es el privilegio de unos cuantos. Es la oportunidad de cada quien para convertir el día en un espacio de goce y reconciliación».
