La presión de la importación de productos textiles, sumada al desplome del consumo local, llevó a Textil Amesud, la empresa fundada por el empresario coreano Yeal Kim, a solicitar la apertura de su concurso preventivo. Más presión en la industria local.
La firma Textil Amesud que en sus mejores épocas fue líder en la producción de tejidos de punto en el conurbano bonaerense, opera hoy con apenas entre el 20% y el 30% de su capacidad instalada y enfrenta caídas de ventas que rondan el 70% respecto a tres años atrás.
Esta situación, que se replica en muchas compañías del sector, está vinculada directamente al crecimiento de importaciones a través de plataformas como Shein y Temu, así como a la liberalización de los controles aduaneros y la caída sostenida del consumo interno.
En los primeros dos meses del año, la industria textil argentina llegó a un nivel crítico de capacidad ociosa, con siete de cada 10 máquinas detenidas y una baja productividad que se consolidó durante los últimos dos años, según datos de la Fundación Pro Tejer. Un informe de la entidad reveló que, solo en febrero de 2026, la producción industrial textil mostró un descenso del 33% interanual y una contracción del 36% en comparación con el mismo mes de 2023. El retroceso se extendió también al sector de prendas de vestir, cuero y calzado, cuya fabricación cayó 18% frente a 2025 y 20% frente a 2023.
La apertura del concurso preventivo por parte de Amesud es consecuencia de una suma de factores que afectan al sector. Según reveló el propio Yeal Kim, quien fue presidente de la Fundación Pro Tejer y es integrante del Consejo de Administración de la entidad, su empresa está produciendo en niveles muy bajos. “Es inviable una empresa que pueda trabajar con menos del 30% de su capacidad”, dijo. El empresario detalló que el comienzo del deterioro fue cuando grandes marcas que solicitaban sus servicios empezaron a importar productos terminados en lugar de abastecerse de fabricantes locales.
En los últimos dos años, Amesud redujo su plantilla de 430 a 250 empleados y acotó su producción de 700 toneladas mensuales en 2018 a apenas 150 toneladas en 2025, según confirmó David Kim, gerente de la firma e hijo del fundador, en diálogo con el diario español El País. Además, advirtió que estaban considerando suspensiones y reducciones horarias, dado que las ventas “bajaron 60% desde mediados de 2023”.
La crisis que atraviesa Amesud refleja una tendencia general en el sector, atravesado por una caída del consumo que afecta especialmente a bienes no esenciales como indumentaria y textiles para el hogar. El informe de Pro Tejer explicó que la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento de servicios básicos —agua, electricidad, gas, alquileres, educación y salud— restringen los fondos que los consumidores destinan a este tipo de productos.
En 2025, las importaciones de prendas de vestir y artículos del hogar aumentaron un 185% en cantidades, según el informe de Pro Tejer. La entidad denunció condiciones de “competencia desleal” derivadas de la reducción de los mecanismos de protección comercial y de las falencias en el control aduanero. Señaló, además, que la postergación de una reforma fiscal para estimular la producción nacional continúa siendo una dificultad significativa: “En el caso de una prenda vendida en un shopping, aproximadamente el 50% del precio final corresponde a impuestos”, advirtió la entidad que nuclea a distintos empresarios locales del mundo textil.
