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La información, clave para mejorar la rentabilidad de los tambos

El INTA San Francisco difundió una Hoja de Información Técnica en la que advierte sobre un problema frecuente en las empresas tamberas argentinas: la confusión entre “trabajar mucho” y “gestionar bien”.

Según el organismo, la rentabilidad de un tambo no depende únicamente del nivel tecnológico o del sistema productivo, sino, en gran medida, de la capacidad de transformar la realidad cotidiana en datos y esos datos en decisiones concretas.

El documento sostiene que muchas empresas se estancan porque carecen de información de calidad. Esta falencia impacta en cadena sobre la organización, la economía y el clima laboral. La ausencia de datos confiables dificulta la definición de metas, genera sobrecarga de trabajo, debilita el liderazgo y consolida una cultura resistente al cambio, donde nadie asume responsabilidades claras.

Del dato al conocimiento: un proceso clave
Desde el INTA remarcan que gestionar no es solo anotar información, sino recorrer una “escalera de valor”. El primer escalón es el dato, entendido como el registro aislado de un hecho. El segundo es la información, cuando estos datos adquieren contexto y permiten interpretar la realidad del tambo. El tercer nivel, y el más importante, es el conocimiento: la capacidad de combinar información, experiencia y análisis para tomar decisiones que mejoren los resultados productivos y económicos.

Solo cuando se alcanza este último nivel es posible implementar acciones de mejora sostenidas en el tiempo, integrando al personal y a los asesores técnicos en un mismo objetivo.

El factor humano, el principal desafío
La Hoja Técnica también pone el foco en las barreras humanas que dificultan la implementación de sistemas de gestión de la información. Por un lado, muchos productores confían excesivamente en la memoria, sienten que no tienen tiempo o consideran que la gestión “no sirve” o es demasiado compleja. Por otro, los asesores enfrentan frustración, falta de reconocimiento o dudas sobre cómo iniciar el proceso.

Superar estas resistencias implica atravesar distintas etapas del cambio, desde el rechazo inicial hasta comprender que la gestión de la información no es una carga extra, sino una herramienta estratégica.

Beneficios de gestionar la información
Cuando un sistema de gestión de la información se consolida, los beneficios son integrales. El INTA destaca mejoras en la eficiencia y la rentabilidad, mayor capacidad de respuesta ante cambios climáticos, de mercado o productivos, y un impacto positivo en el factor humano. Los equipos de trabajo se vuelven más seguros, comprometidos y motivados al contar con objetivos claros.

Además, la empresa incorpora un activo intangible clave: el capital de información, que fortalece el liderazgo y le otorga mayor valor al establecimiento.

El documento propone una guía práctica para iniciar el cambio: detectar el punto crítico de la empresa, generar conciencia en el equipo, priorizar los datos realmente relevantes, sistematizar los registros, capacitar a los responsables y establecer un “momento de gestión” semanal. Ese espacio debe servir para analizar la información y responder una pregunta central: ¿qué decisión voy a tomar hoy para cambiar este número?

Profesionalizar para asegurar el futuro
Como conclusión, el INTA San Francisco plantea que profesionalizar el tambo implica dejar de vivir apagando incendios para pasar a construir una estrategia. Medir y gestionar no es opcional: es la base para mejorar. El conocimiento, afirman, es la inversión más económica y poderosa para garantizar la sustentabilidad de la empresa tambera.

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