(Por Pablo Maradei) A diferencia del letargo para hacer lugar a la ley de Financiamiento Universitario, el Gobierno acciona la Reforma Laboral. Convoca a gremios y empresarios a rediscutir los convenios. El gol en contra del vaciamiento de la Secretaría de Trabajo.
Mediante cédulas de notificación, «la Dirección Nacional de Relaciones y Regulaciones de Trabajo dio inicio al procedimiento de convocatoria prevista en el artículo 137 de la Ley de Modernización Laboral N° 27.802 y Artículo 4° in fine del Decreto 407/2026». De esta manera se da inicio al procedimiento de convocatoria a las partes para «comenzar con la negociación colectiva respectiva».
De acuerdo a un comunicado de Capital Humano emitido el 11 de junio se instó a la Secretaría de Trabajo a convocar a empresarios y sindicatos para renegociar los Convenios Colectivos de Trabajo (CCT). En ese sentido, las cláusulas obligacionales, como las cuotas solidarias, caducan automáticamente y marcan el fin de la ultraactividad.
InfoGremiales accedió a un par de cédulas de notificación y todas llevan el mismo cuerpo narrativo y se diferencian unas de otras por el número de expediente según el sindicato. Según informó Capital Humano serán 446 los convenios que se van a poner a discusión.
En la previa y como dio a conocer InfoGremiales, un fallo del Cuarto Juzgado del Trabajo de San Juan determinó que las modificaciones introducidas por las leyes 27.742 y 27.802 de reforma laboral (la que menciona el cédulas enviadas) no pueden aplicarse a relaciones laborales iniciadas antes de su vigencia. Esta sentencia resultó a favor de los trabajadores respecto a la base del cobro indemnizatorio.
Curiosamente, o no tanto, el mayor obstáculo por estas horas para viabilizar la negociación colectiva masiva que intenta desarrollar el Gobierno Nacional para por la falta de personal y de personal calificado para llevar adelante la tarea.
La motosierra libertaria de Javier Milei, que vació en buena medida la Secretaría de Trabajo, dejó una escasez de recursos humanos y materiales que se convierten ahora en un boomerang para los planes desreguladores. «Difícil que puedan hacer lo que dicen si tienen pilas y pilas de expedientes sin poder resolver», sostiene una importante fuente interna.
