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El día que una represión se ensayó dos veces: una historia detrás de “Vencedores Vencidos”, el Indio y la democracia

La noticia del fallecimiento de Carlos “Indio” Solari a los 77 años, ocurrida ayer 5 de junio, desató un alud de recuerdos en las redes sociales. Millones de argentinos compartieron anécdotas de recitales, viajes y canciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota que atravesaron sus vidas. Pero entre los homenajes y la nostalgia, el abogado Gustavo Arballo aportó relato que podría ser una pieza clave de la historia oculta de una de las tantas letras de la banda: Vencedores Vencidos, del disco Un Baión para el Ojo Idiota (1988).

Todo comenzó con un tuit de Ana Correa, autora del libro Somos Belén, que posteó apenas dos versos: “Ensayo general para la farsa actual / Teatro antidisturbios”. Arballo le respondió: “¿Conocés la historia detrás de esa letra?”, y desplegó un hilo que conecta al Indio Solari con Luis Clur, el mítico director del Reporter Esso, y con un episodio clave de la historia argentina: el frustrado intento de regreso de Juan Domingo Perón en 1964.

Luis Clur fue una figura central del periodismo argentino. Como director del Reporter Esso, el primer noticiero privado de la televisión argentina (emitido por Teleonce entre 1963 y 1971), marcó agenda con un formato breve de 15 minutos que condensaba los hechos más relevantes del día.

En una entrevista rescatada por el canal ArchivoDiChiara (sin fecha precisa), Clur relató una anécdota que hoy adquiere una dimensión insospechada. Corría 1964. Perón llevaba nueve años en el exilio y el presidente radical electo Arturo Illia gobernaba en un clima de tensión constante. El 2 de diciembre de ese año, el líder justicialista intentó regresar a la Argentina en un vuelo de Iberia, pero fue retenido en Río de Janeiro por orden del gobierno argentino y obligado a regresar a España.

La noticia desató protestas de organizaciones peronistas en todo el país. Una de ellas ocurrió en el barrio porteño de Parque Patricios. “Nosotros fuimos a filmar. Teníamos conocimiento de cómo iba a ser la manifestación, logramos una ubicación preferencial”, recordó Clur. Pero ocurrió lo inesperado: “Falló la cámara de filmación, la película no rodó normalmente y no pudimos grabar lo que habíamos visto”.

Lo que sucedió después parece una ficción. Clur y su equipo consiguieron hablar con los líderes de una organización estudiantil. “Les dijimos que no habíamos podido grabar lo que había ocurrido y si se podía repetir la manifestación. Nos dijeron: ‘Bueno, vamos a repetirla, ya que vinieron hasta acá’”.

Y así lo hicieron. Los manifestantes repitieron los gestos, las consignas, las actitudes contra el gobierno que impedía el regreso de Perón. La policía, fiel al guion original, volvió a reprimir. Y esta vez, las cámaras filmaron todo. “Eso revela la fuerza que tenía el Reporter para influir en la gente”, concluyó Clur, sin imaginar que esa anécdota se convertiría después en materia prima de una canción.

Gustavo Arballo, abogado y usuario de X, reconstruyó la historia con un lujo de detalles a partir del reportaje a Clur que permiten la verosimilitud: “Absolutamente basada en hechos reales, que el Indio conoce a través de un reportaje que le hacen a Luis Clur, el mítico capo de Telenoche”.

Según su relato, el primer acto real fue un enfrentamiento entre policías y sindicalistas, con apaleados incluidos. Cambia un hecho, asegura que cuando llegaron las cámaras del Reporter Esso, todo había pasado. Entrevistaron a unos y a otros. Y en algún momento, alguien dijo: “Qué lástima que no estuvimos cuando pasó todo para filmarlo”. Entonces, un protagonista de la protesta tuvo una idea práctica: “Se los repetimos, así lo filman”.

Y la repetición fue completa: los policías reprimiendo, los sindicalistas protestando y avanzando: “A las dos partes les convenía visibilizar lo que habían hecho. Era ‘teatro antidisturbios’, literalmente. La letra no es imaginación, era factual”.

El abogado agregó un detalle escalofriante que InfoGremiales no logró verificar: el policía a cargo del operativo se habría llamado de apellido Mantonegro. Y ahí aparece otro verso de Vencedores Vencidos: “Ovejero que descansa en manto negro”. Los ovejeros eran los perros de la policía.

El marco histórico le da una capa más de sentido a la canción. El 23 de septiembre de 1955, tras el golpe cívico-militar que derrocó a Perón, el general Eduardo Lonardi asumió la presidencia provisional y pronunció desde los balcones de la Casa Rosada una frase famosa: no había “ni vencedores ni vencidos”. Buscaba así una reconciliación nacional que evitara la proscripción del peronismo y el revanchismo contra los trabajadores. Pero duró poco: al mes y medio, los sectores más antiperonistas de la dictadura lo bajaron del cargo.

El título de la canción, Vencedores Vencidos, es una ironía directa a esa promesa fallida de Lonardi, sería también una ironía al recuerdo una manifestación que, aunque real, según Clur, terminó siendo actuada dos veces. La primera, espontánea y violenta. La segunda, ensayada y filmada para la posteridad. Y también podría hablar de la caída de la última dictadura en 1983, que encontró a los argentinos recuperando una democracia que en 1988 ya mostraba graves falencias.

“Ensayo general para la farsa actual / Teatro antidisturbios”. Esos versos, escritos por el Indio Solari y Los Redondos a fines de los 80, no solo podrían describir el episodio de 1964 que relató Clur. También anticipaban una lógica que décadas después se volvería moneda corriente: la creación de una realidad para las cámaras, el montaje como formato, los medios como organizadores de sentido de la realidad, la violencia convertida en un espectáculo que no logra conmover del todo, mientras los más vulnerables quedan cada vez más aislados, con una realidad cada vez más deteriorada, sin justicia y sin utopías que perseguir.

El disco Un Baión para el Ojo Idiota salió en 1988, la primavera de la democracia ya pasaba y el sistema de representación política que debía dar de comer, curar y educar, que alguna vez había garantizado que tus hijos iban a vivir mejor que vos, ahora no lograba cumplir sus promesas. El Indio Solari también expresó esa decepción, esa búsqueda.

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