industriaypyme.com

Dejaron la seguridad de un sueldo fijo, emprendieron y hoy tienen éxito en un rubro que es furor

Cuando en 2016 Gabriela Galletta y Exequiel Coullery decidieron crear Nutriraw, el mercado de los alimentos saludables en la Argentina todavía era incipiente y la oferta para quienes buscaban productos libres de gluten era muy limitada. Con experiencia en la industria alimenticia y una inversión inicial de u$s50.000, el matrimonio fundó una empresa en Luján que hoy produce alfajores, cookies, bombones, pastas untables, barritas y otros alimentos elaborados con ingredientes de origen vegetal, libres de gluten y sin aditivos ni conservantes. Una década después, la firma factura alrededor de u$s50.000 mensuales, trabaja con 30 distribuidores en todo el país y analiza desembarcar en Uruguay y Brasil.

Galletta es bióloga, tiene una maestría en alimentos y desarrolló su carrera en microbiología, aseguramiento de calidad y desarrollo de productos. Coullery es ingeniero agrónomo y se especializó en logística y administración. Ambos trabajaron durante años en compañías alimenticias hasta que un amigo cercano del matrimonio que sufría una enfermedad de intestino permeable les planteó que no encontraba en las góndolas alternativas ricas y a la vez saludables aptas para su dieta.

Motivados por darle una respuesta a su amigo y a la sociedad en general, la pareja decidió renunciar a sus trabajos y desarrollar lo que con orgullo define como alimentos inclusivos y reales. “Confiábamos en nuestra idea. Además, por nuestros trabajos, sabíamos analizar costos, hacer estudios de mercado y desarrollar productos. Nunca sentimos que fuera un problema dejar un sueldo fijo y emprender”, recordó Galletta en diálogo con iProfesional.

Con una inversión de u$s50.000 montaron la primera planta de producción y adquirieron las primeras máquinas que les permitieron salir al mercado en 2016. Los primeros productos fueron unas crackers de semillas elaboradas mediante tecnología de deshidratación a baja temperatura, conocida como método raw, que permite conservar gran parte del valor nutricional de las materias primas. Sin embargo, rápidamente comprendieron que se trataba de un nicho demasiado pequeño para sostener el crecimiento que buscaban. La decisión fue escuchar a los consumidores.

“Nos decían que no había opciones saludables para chicos, que fueran ricas, sin gluten y con pocos ingredientes. Ahí decidimos cambiar completamente el rumbo”, explicó Galletta.

La empresa discontinuó las crackers y comenzó a desarrollar bombones, alfajores, cookies, pastas untables y barritas. Hoy el catálogo supera los 15 productos, este año sumó cinco lanzamientos y ya tiene otros dos desarrollos listos para salir al mercado. Entre las novedades aparecen dos barritas proteicas, una barrita frutal, nuevas pastas untables, un snack energético elaborado con dátiles y membrillo pensado para corredores, además de sopas deshidratadas y premezclas para repostería y preparaciones saladas.

La empresa también buscó diferenciarse con una propuesta inclusiva. Todos sus productos son libres de gluten, ciento por ciento veganos y elaborados sin aditivos ni conservantes. Además, utilizan etiquetas con pocos ingredientes y de fácil comprensión para el consumidor. “Siempre quisimos hacer un productos inclusivos, ricos, nutritivos y naturales para que toda la familia pudiera compartir la misma mesa. Esos fueron los pilares que nunca negociamos”, remarca Galletta.

Una planta preparada para crecer y un negocio para terceros

A diferencia de muchos emprendimientos que comienzan tercerizando la fabricación, el matrimonio decidió invertir desde el inicio en una planta propia. Primero alquilaron un pequeño establecimiento y luego compraron un predio de 5.000 metros cuadrados en Luján, donde construyeron una nave industrial diseñada para acompañar futuras ampliaciones.

La firma produce alfajores, cookies, bombones y pastas untables libres de gluten

“Cuando proyectamos la planta la pensamos para crecer. Todo quedó preparado para anexar nuevas naves cuando haga falta”, explicó Coullery. Actualmente las instalaciones trabajan con aproximadamente el 50 por ciento de su capacidad, no por falta de demanda sino porque fueron dimensionadas para sostener un crecimiento mucho mayor. Mientras tanto, la empresa construye un nuevo laboratorio, amplía el sector de mantenimiento, incorporó maquinaria importada desde China y avanza en una certificación internacional de calidad.

En una jornada puede elaborar alrededor de 10.000 alfajores, su producto más vendido, aunque podría duplicar ese volumen. En el caso de las barritas alcanza unas 26.000 unidades diarias y también dispone de margen para crecer sin nuevas inversiones. Hoy la empresa emplea a 15 personas en forma directa, mayoritariamente mujeres, una decisión que en sus comienzos buscó brindar oportunidades laborales a trabajadoras mayores de 30 años que encontraban más dificultades para insertarse en el mercado.

El crecimiento también estuvo acompañado por una estrategia comercial distinta. En lugar de crear una red propia de distribución, Nutriraw eligió desarrollar un canal B2B. “Nos sentimos cómodos desarrollando productos y fabricando. Por eso decidimos crecer a través de distribuidores y concentrarnos en lo que mejor sabemos hacer”, señaló Galletta.

Actualmente Nutriraw trabaja con unos 30 distribuidores que abastecen dietéticas, almacenes saludables, farmacias, gimnasios, kioscos, estaciones de servicio y supermercados regionales, mientras que la tienda online permite llegar a cualquier punto del país.

Los alfajores son el producto estrella de Nutriraw y la planta puede elaborar 10.000 por día

Otro de los motores del negocio fue la producción para terceros. La compañía fabrica actualmente para tres clientes y tiene un cuarto proyecto en desarrollo con una cadena de supermercados. Ese servicio permite mantener la planta en funcionamiento durante todo el año y amortiguar las variaciones del consumo.

“Podemos fabricar un producto con una receta del cliente, adaptar una formulación propia o desarrollar uno completamente nuevo. Esa flexibilidad es una de nuestras fortalezas”, explicó Galletta.

Con una facturación cercana a los u$s50.000 mensuales, la empresa ya estudia sus primeros pasos fuera del país de la mano de potenciales distribuidores en Uruguay y Brasil. Al mismo tiempo, los fundadores siguen apostando por ampliar el portfolio. “Siempre nos imaginamos desarrollando algo nuevo. Es lo que más nos entusiasma y lo que nos desafía todos los días”, resumió Galletta. Esa búsqueda permanente explica por qué Nutriraw continúa ampliando su propuesta dentro del universo de los alimentos saludables, con nuevos desarrollos que van desde sopas deshidratadas hasta futuras líneas de premezclas para cocinar en el hogar.

Exit mobile version