El establecimiento de Diego Camisasso, ubicado sobre la ruta 158 entre San Francisco y Villa María, será la primera parada del recorrido el próximo 15 de mayo. Un modelo en transformación que apuesta al confort animal, la gestión de datos y el crecimiento sostenido.
En una zona donde el clima juega más en contra que a favor, el tambo se convirtió en una decisión estratégica. Así lo entendió Diego Camisasso hace más de dos décadas, cuando en el oeste cordobés —sobre la ruta 158, entre San Francisco y Villa María— la agricultura mostraba demasiada variabilidad y riesgo.
“Es una zona donde climáticamente no es muy amigable para la cosecha. En cambio, el tambo nos permite sortear esos problemas trayendo la comida”, explica el productor al repasar el origen de La Querencia.
Lo que comenzó como una alternativa productiva terminó transformándose en un sistema en expansión constante. El primer registro, fechado el 1 de febrero de 2004, muestra un tambo de 240 vacas produciendo entre 2.400 y 2.800 litros diarios. Desde entonces, la evolución fue marcada por objetivos claros y escalonados.
El primer gran hito fue alcanzar los 8.000 litros hacia 2008. Luego llegaron los 20.000 litros en 2014-2015. Pero el salto más fuerte se dio tras la crisis lechera de 2016: con reservas disponibles y una decisión empresarial firme, duplicaron la producción y alcanzaron los 45.000 a 50.000 litros diarios.
Hoy, la foto productiva es otra: La Querencia ordeña alrededor de 85.000 litros diarios con 2.900 vacas en producción, con promedios de 27 litros por animal. El objetivo, sin embargo, está más arriba: estabilizar el sistema en 33-34 litros y proyectar picos de hasta 40 litros.
El giro: del barro al confort
Uno de los cambios más profundos del sistema fue el pasaje hacia modelos con mayor nivel de infraestructura. Durante años, el esquema funcionó con corrales tipo dry lot u open lot, pero las condiciones climáticas —especialmente el barro— marcaban límites productivos.
“Si la vaca está enterrada en el barro, no produce. Si está incómoda y no se puede echar, no va a producir”, resume Camisasso.
Esa lógica impulsó la construcción de galpones de compost, una decisión que el propio productor reconoce como un cambio de paradigma. “Hace cinco o seis años hubiera dicho que no. Lo veía como algo muy de Estados Unidos. Hoy cambió totalmente mi visión”.
Actualmente, el establecimiento cuenta con cuatro galpones de grandes dimensiones, cada uno con capacidad para 460 vacas, y proyecta seguir ampliando la infraestructura.
Gestión, datos y decisiones
El crecimiento no fue solo estructural. También hubo un fuerte avance en la gestión y el uso de información.
“La producción es lo primero que miramos todos los días”, señala. A eso se suman variables como dieta, reproducción, descarte y registros sistemáticos. “Si no tenés datos, no podés tomar decisiones. No se puede corregir lo que no sabés que está mal”.
El tambo funciona como un sistema complejo, con más de cien variables en juego. Aunque reconoce que aún no tiene el “tablero ideal”, el seguimiento permanente y el trabajo con asesores son claves para la mejora continua.
Cría y recría: pequeños cambios, grandes impactos
Otro de los avances significativos se dio en la crianza de terneros, donde lograron reducir drásticamente la mortandad.
¿La clave? Ajustes finos en el manejo. “Bajamos el sólido total de la leche que damos a los terneros. Preferimos un animal con menos estado corporal, pero vivo”.
El resultado fue tan contundente que hoy enfrentan el problema inverso: falta de espacio en recría por la mayor supervivencia, lo que obliga a seguir invirtiendo en infraestructura.
Reservas y alimentación
En un contexto climático desafiante —con lluvias irregulares que pueden ir de 350 a 1.200 mm anuales— la estrategia forrajera es central.
Actualmente, La Querencia estima contar con un año y medio de reservas, combinando silo de maíz, sorgo y alfalfa. La producción y conservación de forrajes se maneja con distintos sistemas, incluyendo silo puente y bolsas, además de ensayos para mejorar la eficiencia.
Un tambo abierto al aprendizaje
El próximo 15 de mayo, La Querencia será la primera parada del Tour Lechero 2026, que reunirá a productores de distintas regiones, incluyendo visitantes internacionales.
Lejos de buscar mostrar un sistema perfecto, Camisasso plantea otro enfoque: “Queremos mostrar el establecimiento tal cual es, con cosas buenas y cosas a mejorar”.
Y deja en claro el espíritu del encuentro: “No solo van a venir a aprender. Nosotros también queremos aprender de ellos”.