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Cuatro de los seis imputados por el crimen de Benjamín Rivas piden ser sobreseídos

La defensa de cuatro de los seis acusados por el asesinato del niño de 10 años en Guaymallén solicitó el sobreseimiento. El juez Emilio Cuenca definirá en las próximas dos semanas si la causa es elevada a juicio.

La causa por el crimen de Benjamín Rivas, ocurrido el 22 de diciembre de 2024 en el callejón Mortaro de Guaymallén, se encuentra en una etapa procesal clave. La fiscal de Homicidios Claudia Ríos cerró la investigación y sostiene que cuenta con pruebas suficientes para llevar a juicio a seis personas: Nahuel Agustín Pérez (28), Melisa Magalí Muñoz (27), Leonardo Andrés Porra (31), Cristian Marcelo Pomar (33) y los hermanos Maximiliano Leonel (24) y Octavio Nahuel (20) Figueroa. Todos están imputados como coautores del asesinato del menor.

En los últimos días, cuatro de los imputados presentaron objeciones a la elevación a juicio. La defensa de Nahuel Pérez argumentó que los testimonios son contradictorios, que no se encontró pólvora en su ropa y que la evidencia sobre su autoría es insuficiente. Por su parte, los hermanos Figueroa y Melisa Muñoz sostienen que no estaban en el lugar del hecho.

El juez Emilio Cuenca tomó un cuarto intermedio para analizar la causa y deberá decidir si la misma está en condiciones de ser ventilada ante un juicio por jurado. Según fuentes judiciales, la resolución se conocerá durante las próximas dos semanas, a pesar de la feria judicial de invierno.

El hecho ocurrió alrededor de la medianoche del 22 de diciembre de 2024. Dos vehículos se detuvieron frente al domicilio de la víctima en el callejón Mortaro y realizaron varios disparos. Benjamín Rivas, que se encontraba en la vereda intentando conectarse a una red WiFi para jugar con su celular, recibió un impacto de bala en el tórax y falleció minutos después.

Los testigos, entre ellos dos de identidad reservada, señalaron que existían diferencias entre la banda de los Pichones y la familia Rivas, conocida como los Patitos. Algunas declaraciones indican que el conflicto se originó por el manejo de drogas en el barrio Los Corralitos, mientras que otras mencionan una pelea previa por la devolución de una tijera para podar ajo.

Nahuel Pérez declaró que al momento del hecho se encontraba consumiendo drogas en su casa y que Cristian Pomar llegó y dijo que venía de “agarrar a tiros a los Patitos. Ahora me voy a comprar más balas”. Cristian Pomar se autoincriminó al admitir que efectuó los disparos porque “los Patitos me debían 1.000 pesos por droga”. Los hermanos Figueroa presentaron coartadas que los ubican en otro lugar.

Para la Fiscalía, estas versiones buscan entorpecer la investigación. Los testigos indicaron que en uno de los vehículos viajaban Nahuel Pérez, Cristian Pomar, Leonardo Porra y otro sujeto no identificado, mientras que en un segundo rodado de color negro se encontraban Melisa Muñoz y los hermanos Figueroa. La investigación también sostiene que, mientras Benjamín Rivas agonizaba en un centro de salud, Melisa Muñoz —quien debía estar en prisión domiciliaria por una causa de narcotráfico— llamó por Facebook a la madre del niño y la amenazó de muerte.

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