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Crecen las deudas entre los jóvenes por el uso de billeteras virtuales

Cuatro de cada diez menores de 35 años registran deudas impagas, según datos de la Central de Deudores. La facilidad de acceso al crédito a través de aplicaciones móviles y la falta de educación financiera son señaladas como factores principales.

El uso de billeteras virtuales simplificó los pagos, amplió la inclusión financiera y permitió que millones de personas accedieran a servicios bancarios. Sin embargo, esa misma facilidad redujo la percepción del gasto: hoy es posible pagar una compra, financiarla o solicitar un préstamo en segundos, sin entregar dinero físico ni dimensionar de inmediato cuánto habrá que devolver.

Del celular a la deuda en pocos segundos

La contadora pública nacional Constanza Amerise explicó en Canal 4 Noticias que la relación permanente de los jóvenes con el teléfono modificó su manera de consumir. “Hoy los jóvenes, más que nada, están todo el día con el celular en la mano. Ir a tomar un café y pagarlo desde el celular es algo muy simple”, señaló.

Ese mecanismo se repite con alimentos, indumentaria, servicios, salidas y otros gastos cotidianos. El problema aparece cuando se utiliza crédito sin comprobar antes si existirán ingresos suficientes para afrontar el vencimiento. “Tener todo en el celular favorece e incita a tarjetear desde un café hasta diferentes cosas. Con eso vas bicicleteando y esa bicicleta te lleva a incrementar la deuda”, afirmó Amerise.

La “bicicleta” comienza cuando una persona utiliza un préstamo para pagar una tarjeta, cubre una cuota con otra aplicación o solicita nuevo financiamiento para cancelar una deuda anterior. En lugar de desaparecer, la obligación se traslada y suele crecer por los intereses.

Por qué los jóvenes son los más afectados

El endeudamiento juvenil combina varios factores. Muchos menores de 30 años tienen salarios bajos, trabajos informales, ingresos variables o todavía no accedieron a un empleo estable. Además, pueden obtener crédito desde una aplicación sin atravesar los controles tradicionales de una sucursal.

Constanza Amerise remarcó que antes de aceptar una financiación es necesario identificar de dónde saldrá el dinero para devolverla. “Es importante tener en cuenta de dónde vienen los fondos, si tenés un trabajo fijo o no. Por lo general, los jóvenes viven con sus padres y no cuentan con un trabajo fijo. Eso lleva a que después no puedan pagar las responsabilidades”, sostuvo.

La falta de gastos estructurales, como alquiler o servicios propios, también puede generar una falsa sensación de capacidad económica. Un joven puede disponer de dinero durante una parte del mes, pero no contar con ingresos constantes para sostener cuotas durante seis, nueve o doce meses.

Cuatro de cada diez menores de 35 años registran deudas impagas. El celular facilitó el acceso al crédito, pero también aumentó el riesgo.

La era digital cambió la forma de gastar

Los pagos electrónicos se consolidaron como parte de la vida cotidiana. En el segundo trimestre de 2025, unos 28,3 millones de adultos realizaron operaciones digitales desde sus cuentas. Las transferencias y los pagos con QR representaron el 60% de las operaciones electrónicas y el 73% del dinero movilizado por esos medios.

Ese crecimiento reduce el uso de efectivo, facilita transferencias, permite administrar ahorros y amplía el acceso al sistema financiero. Pero también vuelve menos visible el gasto. Al no entregar billetes, una compra puede sentirse menos costosa, especialmente cuando se divide en cuotas pequeñas.

El botón que ofrece “dinero disponible” tampoco siempre muestra, de manera sencilla, el monto final que se terminará pagando. En febrero, las tasas nominales anuales de ciertos préstamos otorgados por proveedores no financieros alcanzaban el 144%.

La educación financiera como herramienta

Para Amerise, uno de los principales problemas es la falta de educación financiera. Antes de solicitar dinero o financiar una compra, conviene revisar el costo total, la tasa, la cantidad de cuotas y el peso que tendrá cada vencimiento sobre los ingresos mensuales.

Una regla práctica es no contar como ingreso seguro el dinero que todavía no fue cobrado. También resulta importante evitar utilizar una deuda para pagar otra y diferenciar una necesidad de un consumo que puede esperar.

Las billeteras virtuales transformaron la forma de comprar, ahorrar y mover dinero. El desafío ahora es que esa velocidad tecnológica esté acompañada por información, planificación y una pregunta básica antes de aceptar un crédito: ¿con qué fondos lo voy a pagar?

Qué muestran los números

En febrero de 2026, aproximadamente 12,1 millones de personas tenían financiamiento con proveedores no financieros de crédito, categoría que incluye fintech, emisoras de tarjetas y otras compañías. Más de siete millones eran clientes de empresas tecnológicas financieras.

La irregularidad de esa cartera llegó al 26,9%, casi diez puntos porcentuales por encima del nivel registrado seis meses antes. En los préstamos personales, el indicador fue todavía mayor: alcanzó el 34,1%, mientras que en las tarjetas de crédito se ubicó en 19,4%.

Otro relevamiento difundido esta semana estimó que más de siete millones de personas tienen comprometida su situación crediticia y que la mora del segmento digital supera el 27%. El mismo informe indicó que numerosas familias ya no se endeudan principalmente para comprar electrodomésticos, sino para pagar servicios o alimentos.

A nivel general, cerca de 20 millones de argentinos poseen alguna deuda y 5,3 millones acumulan atrasos superiores a 90 días, según datos de la Central de Deudores citados por especialistas.

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