
La película ‘Backrooms: sin salida’, basada en una serie de YouTube y en un concepto surgido en 4chan, recaudó más de 100 millones de dólares en su primera semana con un presupuesto de 10 millones.
La película de terror Backrooms: sin salida, estrenada el viernes pasado, se convirtió en uno de los mayores éxitos de taquilla de 2026. Producida por el estudio A24 con un presupuesto de 10 millones de dólares, recaudó más de 100 millones a nivel global en menos de una semana.
El concepto de los backrooms (habitaciones traseras) surgió en 2019, cuando un usuario anónimo del foro 4chan publicó una imagen de una oficina abandonada con papel tapiz amarillo e iluminación fluorescente. El texto adjunto describía un espacio infinito de habitaciones vacías donde quien ingresa queda atrapado. La publicación incluía la advertencia: ‘Que Dios te ampare si oyes algo merodeando cerca, porque ten por seguro que eso ya te ha oído a ti’.
Esa idea fue adaptada por Kane Parsons, entonces de 16 años, en una miniserie de YouTube creada con el software Blender. La serie acumula más de 200 millones de visualizaciones. A24 reclutó a Parsons, ahora de 20 años, para dirigir la adaptación cinematográfica, convirtiéndolo en el director más joven en la historia del estudio.
El decorado principal, de aproximadamente 2.800 metros cuadrados, se construyó a partir de los diseños originales de Parsons. La película, escrita por Will Soodik, utiliza el concepto de los backrooms para explorar la salud mental. Chiwetel Ejiofor interpreta a Clark, un vendedor de muebles que descubre una vía de acceso a los backrooms desde su tienda, un espacio que se alimenta de los traumas no resueltos de los personajes.
El fenómeno tiene presencia en redes sociales: el foro de Reddit dedicado a los backrooms supera los 350.000 suscriptores, y los clips en TikTok acumulan más de 30 mil millones de visitas. También hay videojuegos basados en el concepto, como el juego gratuito Backrooms en Steam y experiencias en Roblox.
La investigadora de internet Gunseli Yalcinkaya señaló que la atracción de los jóvenes por estos espacios liminales podría vincularse con la nostalgia por recuerdos anteriores a internet y el aislamiento durante la pandemia de Covid. ‘Ya existe la sensación de que la realidad falla, ya nada parece real’, afirmó.
Parsons declaró que su objetivo era aportar una ‘fisicalidad real’ a la película para que se sintiera distinta a la serie de YouTube. Sobre su juventud como director, afirmó: ‘Casi de inmediato, éramos solo nosotros, aislados del resto, hablando del proyecto… Me gusta pensar que compensé cualquier falta de experiencia con una actitud totalmente obsesiva’.
