
El Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile clasificó el fenómeno como flash flood. Las autoridades decretaron zona de catástrofe en San Carlos de Apoquindo. El balance preliminar reportó seis personas heridas, entre ellas un bebé de menos de un año, vehículos arrastrados por el lodo y unas 200 hectáreas comprometidas.
La tarde del jueves, las calles de San Carlos de Apoquindo, en la comuna de Las Condes, Chile, fueron cubiertas por agua y barro en pocos minutos. El balance preliminar reportó seis personas heridas, entre ellas un bebé de menos de un año; vehículos arrastrados por el lodo; unas 200 hectáreas comprometidas por agua o sedimento; y una zona de catástrofe decretada en pocas horas.
Las Condes está ubicada a pocos kilómetros de la ciudad de Santiago. El Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) clasificó el fenómeno como un flash flood, es decir, una inundación repentina. Según explicó su director nacional, Mauricio Lorca, se trató de una crecida que se forma en muy poco tiempo y arrastra grandes cantidades de sedimento y material, con capacidad de afectar cauces, ríos y laderas.
Las autoridades atribuyen el evento a la caída de unos 15 milímetros de lluvia en un período extremadamente breve. La misma cantidad repartida a lo largo de un día se infiltra, escurre y se evacúa sin mayores consecuencias; concentrada en minutos, supera la capacidad de absorción del suelo.
Los reportes oficiales explican qué desencadenó el evento, pero no por qué golpeó con esa intensidad ese punto en particular. No hay conclusiones técnicas sobre esa parte. La experiencia internacional identifica factores que deberán examinarse en este caso: la pavimentación y construcción reducen la infiltración del agua; la urbanización del piedemonte, como en San Carlos de Apoquindo, ubicado al pie de la precordillera, aumenta la exposición; quebradas obstruidas, obras de contención insuficientes o colectores dimensionados para lluvias menores pueden desbordarse; el material suelto en las laderas es arrastrado por el agua; y el tiempo para reaccionar ante fenómenos veloces es mínimo.
Parte de la discusión pública cuestionó si el sistema de alertas funcionó a tiempo. Las medidas de prevención y mitigación quedaron en el foco de los cuestionamientos frente al fenómeno de El Niño.
La lluvia es el detonante, pero el desastre se construye antes: en las decisiones sobre dónde edificar, qué obras de mitigación ejecutar, cómo mantener los cauces y qué tan preparada está la población.
En pocas palabras
- Aluvión en Las Condes: una lluvia de 15 milímetros en pocos minutos causó un desastre de 200 hectáreas y 6 heridos.
- Causas del desastre: la rápida urbanización, el suelo impermeable y la obstrucción de cauces agravaron el impacto del fenómeno tipo flash flood.
- Desastre no solo natural: la planificación territorial y las obras de mitigación son clave para prevenir futuras catástrofes ante eventos climáticos extremos.
